LOS SALMOS (Los números de los Salmos entre paréntesis corresponden a la Vulgata)

Salmo 1

1  ¡Dichoso el hombre que no sigue          el consejo de los impíos,          ni en la senda de los pecadores se detiene,          ni en el banco de los burlones se sienta,

2  mas se complace en la ley de Yahveh,          su ley susurra día y noche!

3  Es como un árbol plantado          junto a corrientes de agua,          que da a su tiempo el fruto,          y jamás se amustia su follaje;          todo lo que hace sale bien.

4  ¡No así los impíos, no así!      Que ellos son como paja que se lleva el viento.

5  Por eso, no resistirán en el Juicio los impíos,          ni los pecadores en la comunidad de los justos.

6  Porque Yahveh conoce el camino de los justos,          pero el camino de los impíos se pierde.

 

Salmo 2

1  ¿Por qué se agitan las naciones,          y los pueblos mascullan planes vanos?

2  Se yerguen los reyes de la tierra,          los caudillos conspiran aliados          contra Yahveh y contra su Ungido:

3  «¡Rompamos sus coyundas,          sacudámonos su yugo!»

4  El que se sienta en los cielos se sonríe,      Yahveh se burla de ellos.

    5          Luego en su cólera les habla,          en su furor los aterra:

    6          «Ya tengo yo consagrado a mi rey          en Sión mi monte santo.»

 

7  Voy a anunciar el decreto de Yahveh:      El me ha dicho: «Tú eres mi hijo;          yo te he engendrado hoy.

8  Pídeme, y te daré en herencia las naciones,          en propiedad los confines de la tierra.

9  Con cetro de hierro, los quebrantarás,          los quebrarás como vaso de alfarero.»

10 Y ahora, reyes, comprended,          corregíos, jueces de la tierra.

11 Servid a Yahveh con temor,

12 con temblor besad sus pies;          no se irrite y perezcáis en el camino,          pues su cólera se inflama de repente.          ¡Venturosos los que a él se acogen!

 

Salmo 3

(1)  = Salmo. De David. Cuando huía de su hijo Absalón. =

    1 (2)     Yahveh, ¡cuán numerosos son mis adversarios,          cuántos los que se alzan contra mí!

    2 (3)     ¡Cuántos los que dicen de mi vida:          «No hay salvación para él en Dios!» = Pausa. =

    3 (4)     Mas tú, Yahveh, escudo que me ciñes,          mi gloria, el que realza mi cabeza.

    4 (5)     A voz en grito clamo hacia Yahveh,          y él me responde desde su santo monte. = Pausa. =

    5 (6)     Yo me acuesto y me duermo,          me despierto, pues Yahveh me sostiene.

 

6 (7)        No temo a esas gentes que a millares          se apostan en torno contra mí.

    7 (8)     ¡Levántate, Yahveh!          ¡Dios mío, sálvame!      Tú hieres en la mejilla a todos mis enemigos,          los dientes de los impíos tú los rompes.

    8 (9)     De Yahveh la salvación.      Tu bendición sobre tu pueblo. = Pausa. =

 

Salmo 4

(1)  = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. De David. =

    1 (2)     Cuando clamo, respóndeme, oh Dios mi justiciero,          en la angustia tú me abres salida;          tenme piedad, escucha mi oración.

    2 (3)     Vosotros, hombres, ¿hasta cuándo seréis torpes de corazón,          amando vanidad, rebuscando mentira? = Pausa. =

    3 (4)     ¡Sabed que Yahveh mima a su amigo,      Yahveh escucha cuando yo le invoco.

    4 (5)     Temblad, y no pequéis;          hablad con vuestro corazón en el lecho ¡y silencio! =             Pausa. =

 

5 (6)        Ofreced sacrificios de justicia y confiad en Yahveh.

    6 (7)     Muchos dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha?»          ¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro!      Yahveh,

    7 (8)     tú has dado a mi corazón más alegría          que cuando abundan ellos de trigo y vino nuevo.

    8 (9)     En paz, todo a una, yo me acuesto y me duermo,          pues tú solo, Yahveh, me asientas en seguro.

 

Salmo 5

(1)  = Del maestro de coro. Para flautas. Salmo. De David. =

    1 (2)     Escucha mis palabras, Yahveh,          repara en mi lamento,

    2 (3)     atiende a la voz de mi clamor,          oh mi Rey y mi Dios.      Porque a ti te suplico,

    3 (4)     Yahveh;          ya de mañana oyes mi voz;          de mañana te presento mi súplica,          y me quedo a la espera.

    4 (5)     Pues no eres tú un Dios que se complace en la impiedad,          no es huésped tuyo el malo.

    5 (6)     No, los arrogantes no resisten          delante de tus ojos.      Detestas a todos los agentes de mal,

 

6 (7)        pierdes a los mentirosos;          al hombre sanguinario y fraudulento          le abomina Yahveh.

7 (8)        Mas yo, por la abundancia de tu amor,          entro en tu Casa;          en tu santo Templo me prosterno,          lleno de tu temor.

8 (9)        Guíame, Yahveh, en tu justicia,          por causa de los que me acechan,          allana tu camino ante mí.

    9 (10) Que no hay en su boca lealtad,          en su interior, tan sólo subversión;          sepulcro abierto es su garganta,          melosa muévese su lengua.

 

10 (11) Trátalos, oh Dios, como culpables,          haz que fracasen sus intrigas;          arrójalos por el exceso de sus crímenes,          por rebelarse contra ti.

    11 (12) Y se alegren los que a ti se acogen,          se alborocen por siempre;          tú los proteges, en ti exultan          los que aman tu nombre.

    12 (13) Pues tú bendices al justo, Yahveh,          como un gran escudo tu favor le cubre.

 

Salmo 6

(1)  = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. En octava. Salmo. De David. =

    1 (2)     Yahveh, no me corrijas en tu cólera,          en tu furor no me castigues.

    2 (3)     Tenme piedad, Yahveh, que estoy sin fuerzas,          sáname, Yahveh, que mis huesos están desmoronados,

    3 (4)     desmoronada totalmente mi alma,          y tú, Yahveh, ¿hasta cuándo?

    4 (5)     Vuélvete, Yahveh, recobra mi alma,          sálvame, por tu amor.

    5 (6)     Porque, en la muerte, nadie de ti se acuerda;          en el seol, ¿quién te puede alabar?

 

6 (7)        Estoy extenuado de gemir,          baño mi lecho cada noche,          inundo de lágrimas mi cama;

    7 (8)     mi ojo está corroído por el tedio,          ha envejecido entre opresores.

    8 (9)     Apartaos de mí todos los malvados,          pues Yahveh ha oído la voz de mis sollozos.

    9 (10) Yahveh ha oído mi súplica,      Yahveh acoge mi oración.

    10 (11) ¡Todos mis enemigos, confusos, aterrados,          retrocedan, súbitamente confundidos!

 

Salmo 7

(1)  = Lamentación. De David. La que cantó a Yahveh a propósito del benjaminita Kus. =

    1 (2)     Yahveh, Dios mío, a ti me acojo,          sálvame de todos mis perseguidores, líbrame;

    2 (3)     ¡que no arrebate como un león mi vida          el que desgarra, sin que nadie libre!

    3 (4)     Yahveh, Dios mío, si algo de esto hice,          si hay en mis manos injusticia,

    4 (5)     si a mi bienhechor con mal he respondido          si he perdonado al opresor injusto,

    5 (6)     ¡que el enemigo me persiga y me alcance,          estrelle mi vida contra el suelo,          y tire mis entrañas por el polvo! = Pausa. =

 

6 (7)        Levántate, Yahveh, en tu cólera,          surge contra los arrebatos de mis opresores,          despierta ya, Dios mío,          tú que el juicio convocas.

    7 (8)     Que te rodee la asamblea de las naciones,          y tú en lo alto vuélvete hacia ella.

    8 (9)     (Yahveh, juez de los pueblos.)      Júzgame, Yahveh, conforme a mi justicia          y según mi inocencia.

    9 (10) Haz que cese la maldad de los impíos,          y afianza al justo,          tú que escrutas corazones y entrañas,          oh Dios justo.

 

10 (11) Dios, el escudo que me cubre,          el salvador de los de recto corazón;

    11 (12) Dios, el juez justo,          tardo a la cólera,          pero Dios amenazante en todo tiempo

    12 (13) para el que no se vuelve.      Afile su espada el enemigo,          tense su arco y lo apareje,

    13 (14) para sí solo prepara armas de muerte,          hace tizones de sus flechas;

    14 (15) vedle en su preñez de iniquidad,          malicia concibió, fracaso pare.

    15 (16) Cavó una fosa, recavó bien hondo,          mas cae en el hoyo que él abrió;

 

16 (17) revierte su obra en su cabeza,          su violencia en su cerviz recae.

    17 (18) Doy gracias a Yahveh por su justicia,          salmodio al nombre de Yahveh, el Altísimo.

 

Salmo 8

(1)  = Del maestro de coro. Según la... de Gat. Salmo. De David. =

    1 (2)     ¡Oh Yahveh, Señor nuestro,          qué glorioso tu nombre por toda la tierra!      Tú que exaltaste tu majestad sobre los cielos,

    2 (3)     en boca de los niños, los que aún maman,          dispones baluarte frente a tus adversarios,          para acabar con enemigos y rebeldes.

    3 (4)     Al ver tu cielo, hechura de tus dedos,          la luna y las estrellas, que fijaste tú,

    4 (5)     ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes,          el hijo de Adán para que de él te cuides?

 

5 (6)        Apenas inferior a un dios le hiciste,          coronándole de gloria y de esplendor;

    6 (7)     le hiciste señor de las obras de tus manos,          todo fue puesto por ti bajo sus pies:

    7 (8)     ovejas y bueyes, todos juntos,          y aun las bestias del campo,

    8 (9)     y las aves del cielo, y los peces del mar,          que surcan las sendas de las aguas.

    9 (10) ¡Oh Yahveh, Señor nuestro,          qué glorioso tu nombre por toda la tierra!

 

Salmo 9

(1)  = Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo. De David. =

    1 (2)     =Alef= Te doy gracias, Yahveh, de todo corazón,          cantaré todas tus maravillas;

    2 (3)     quiero alegrarme y exultar en ti,          salmodiar a tu nombre, Altísimo.

    3 (4)     =Bet= Mis enemigos retroceden,          flaquean, perecen delante de tu rostro;

    4 (5)     pues tú has llevado mi juicio y mi sentencia,          sentándote en el trono cual juez justo.

    5 (6) =Guímel.= Has reprimido a las gentes, has perdido al impío,          has borrado su nombre para siempre jamás;

 

6 (7)        acabado el enemigo, todo es ruina sin fin,          has suprimido sus ciudades, perdido su recuerdo. =He.= He aquí que

    7 (8)     Yahveh se sienta para siempre,          afianza para el juicio su trono;

    8 (9)     él juzga al orbe con justicia,          a los pueblos con rectitud sentencia.

    9 (10) =Vau.= ¡Sea Yahveh ciudadela para el oprimido,          ciudadela en los tiempos de angustia!

    10 (11) Y en ti confíen los que saben tu nombre,          pues tú, Yahveh, no abandonas a los que te buscan.

 

11 (12) =Zain.= Salmodiad a Yahveh, que se sienta en Sión,          publicad por los pueblos sus hazañas;

    12 (13) que él pide cuentas de la sangre, y de ellos se acuerda,          no olvida el grito de los desdichados.

    13 (14) =Jet.= Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción,          tú que me recobras de las puertas de la muerte,

    14 (15) para que yo cuente todas tus alabanzas          a las puertas de la hija de Sión, gozoso de tu             salvación.

    15 (16) =Tet.= Se hundieron los gentiles en la fosa que hicieron,          en la red que ocultaron, su pie quedó prendido.

 

16 (17) Yahveh se ha dado a conocer, ha hecho justicia,          el impío se ha enredado en la obra de sus manos. =             Sordina. =          = Pausa. =

    17 (18) =Yod= ¡Vuelvan los impíos al seol,          todos los gentiles que de Dios se olvidan!

    18 (19) =Kaf.= Que no queda olvidado el pobre eternamente,          no se pierde por siempre la esperanza de los             desdichados.

    19 (20) ¡Levántate, Yahveh, no triunfe el hombre,          sean juzgados los gentiles delante de tu rostro!

    20 (21) Infunde tú, Yahveh, en ellos el terror,          aprendan los gentiles que no son más que hombres. =             Pausa. =

 

Salmo 10

1  = Lámed = ¿Por qué, Yahveh, te quedas lejos,          te escondes en las horas de la angustia?

2  Por el orgullo del impío es perseguido el desdichado,          queda preso en la trampa que le ha urdido.

3  = (Mem.) = Sí, el impío se jacta de los antojos de su alma,          el avaro que bendice menosprecia a Yahveh,

4  = (Nun.) = el impío, insolente, no le busca:          «¡No hay Dios!», es todo lo que piensa.

5  En todo tiempo se afianzan sus caminos,          allá arriba tus juicios muy lejos de él están,          a todos sus rivales da soplidos.

6  Dice en su corazón: «¡Jamás vacilaré!»          = (Sámek.) = porque en desgracia no se ve,

7  maldice.          = (Pe.) = De fraude y perfidia está llena su boca,          bajo su lengua sólo maldad e iniquidad;

8  al acecho se aposta entre las cañas          en los recodos mata al inocente.          = (Ain.) = Todo ojos, espía al desvalido,

9  al acecho escondido como león en su guarida,          al acecho para atrapar al desdichado,          atrapa al desdichado arrastrándole en su red.

10 = (Sade.) = Espía, se agazapa, se encoge,          el desvalido cae en su poder;

11 dice en su corazón: «Dios se ha olvidado,          tiene tapado el rostro, no ha de ver jamás.»

12 = Qof. = ¡Levántate, Yahveh, alza tu mano, oh Dios!          ¡No te olvides de los desdichados!

13 ¿Por qué el impío menosprecia a Dios,          dice en su corazón: «No vendrás a indagar?»

14 = Res. = Lo has visto ya, que la pena y la tristeza          las miras tú para tomarlas en tu mano:          el desvalido se abandona a ti,          tú socorres al huérfano.

15 = Sin. = ¡Quiebra el brazo del impío, del malvado;          indaga su impiedad sin dejar rastro!

16 ¡Yahveh es rey por siempre, por los siglos;          los gentiles han sido barridos de su tierra!

17 = Tau. = El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh,          su corazón confortas, alargas tus oídos,

18 para hacer justicia al huérfano, al vejado:          ¡cese de dar terror el hombre salido de la tierra!

 

Salmo 11 (10)

1  = Del maestro de coro. De David. =               En Yahveh me cobijo;          ¿cómo decís a mi alma:          «Huye, pájaro, a tu monte?

2  «He aquí que los impíos tensan su arco,          ajustan a la cuerda su saeta,          para tirar en la sombra a los de recto corazón.

3  Si están en ruinas los cimientos, ¿que puede hacer el justo?»

4  Yahveh en su Templo santo,      Yahveh, su trono está en los cielos;          ven sus ojos el mundo,          sus párpados exploran a los hijos de Adán.

5  Yahveh explora al justo y al impío;          su alma odia a quien ama la violencia.

6  ¡Llueva sobre los impíos brasas y azufre,          y un viento abrasador por porción de su copa!

7  Que es justo Yahveh y lo justo ama,          los rectos contemplarán su rostro.

 

Salmo 12 (11)

(1)  = Del maestro de coro. En octava. Salmo. De David. =

    1 (2) ¡Salva, Yahveh, que ya no hay fieles,          se acabaron los veraces entre los hijos de Adán!

    2 (3)     Falsedad sólo dicen, cada cual a su prójimo,          labios de engaño, lenguaje de corazones dobles.

    3 (4)     Arranque Yahveh todo labio tramposo,          la lengua que profiere bravatas,

    4 (5)     los que dicen: «La lengua es nuestro fuerte,          nuestros labios por nosotros, ¿quien va a ser amo             nuestro?»

 

5 (6)        Por la opresión de los humildes, por el gemido de los pobres,          ahora me alzo yo, dice Yahveh:          auxilio traigo a quien por él suspira.

    6 (7)     Las palabras de Yahveh son palabras sinceras,          plata pura, de ras de tierra, siete veces purgada.

    7 (8)     Tú, Yahveh, los guardarás,          los librarás de esta ralea para siempre;

    8 (9)     de todas partes se irán los impíos,          colmo de vileza entre los hijos de Adán.

 

Salmo 13 (12)

(1)  = Del maestro de coro. Salmo. De David. =

    1 (2) ¿Hasta cuándo, Yahveh, me olvidarás? ¿Por siempre?          ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?

    2 (3)     ¿Hasta cuándo tendré congojas en mi alma,          en mi corazón angustia, día y noche?          ¿Hasta cuándo triunfará sobre mí mi enemigo?

    3 (4)     ¡Mira, respóndeme, Yahveh, Dios mío!          ¡Ilumina mis ojos, no me duerma en la muerte,

    4 (5)     no diga mi enemigo: «¡Le he podido!»,          no exulten mis adversarios al verme vacilar!

 

5 (6)        Que yo en tu amor confío;          en tu salvación mi corazón exulte.         

6 ¡A Yahveh cantaré por el bien que me ha hecho      Salmodiaré al nombre de Yahveh, el Altísimo!

 

Salmo 14 (13)

= Sal 53.

(1)  = Del maestro de coro. De David. =      1 Dice en su corazón el insensato:          «¡No hay Dios!»      Corrompidos están, de conducta abominable,          no hay quien haga el bien.

2  Se asoma Yahveh desde los cielos          hacia los hijos de Adán,          por ver si hay un sensato,          alguien que busque a Dios.

3  Todos ellos están descarriados,          en masa pervertidos.      No hay nadie que haga el bien.          ni uno siquiera.

4  ¿No aprenderán todos los agentes de mal          que comen a mi pueblo          como se come el pan,          y a Yahveh no invocan?

5  Allí de espanto temblarán          donde nada hay que espante,          que Dios está por la raza del justo:

6  de los planes del desdichado os burláis.          mas Yahveh es su refugio.

7  ¿Quién traerá de Sión la salvación de Israel?      Cuando cambie Yahveh la suerte de su pueblo,          exultará Jacob, se alegrará Israel.

 

Salmo 15 (14)

(1)  = Salmo. De David. =     

1 Yahveh, ¿quién morará en tu tienda?,          ¿quién habitará en tu santo monte?

2  El que ando sin tacha,          y obra la justicia;          que dice la verdad de corazón,

3  y no calumnia con su lengua;          que no daña a su hermano,          ni hace agravio a su prójimo;

4  con menosprecio mira al réprobo,          mas honra a los que temen a Yahveh;          que jura en su perjuicio y no retracta,

5  no presta a usura su dinero,          ni acepta soborno en daño de inocente.      Quien obra así jamás vacilará.

 

Salmo 16 (15)

(1)  = A media voz. De David. =     

1 Guárdame, oh Dios, en ti está mi refugio.

2  Yo digo a Yahveh: «Tú eres mi Señor.          mi bien, nada hay fuera de ti»;

3  ellos, en cambio, a los santos que hay en la tierra:          «¡Magníficos, todo mi gozo en ellos!».

4  Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo.      Mas yo jamás derramaré sus libámenes de sangre,          jamás tomaré sus nombres en mis labios.

5  Yahveh, la parte de mi herencia y de mi copa,          tú mi suerte aseguras;

6  la cuerda me asigna un recinto de delicias,          mi heredad es preciosa para mí.

7  Bendigo a Yahveh que me aconseja;          aun de noche mi conciencia me instruye;

8  pongo a Yahveh ante mí sin cesar;          porque él está a mi diestra, no vacilo.

9  Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan,          y hasta mi carne en seguro descansa;

10 pues no has de abandonar mi alma al seol,          ni dejarás a tu amigo ver la fosa.

11 Me enseñarás el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro,          a tu derecha, delicias para siempre.

 

Salmo 17 (16)

(1)  = Oración. De David. =     

1 Escucha, Yahveh, la justicia,          atiende a mi clamor,          presta oído a mi plegaria,          que no es de labios engañosos.

    2          Mi juicio saldrá de tu presencia,          tus ojos ven lo recto.

3  Mi corazón tú sondas, de noche me visitas;          me pruebas al crisol sin hallar nada malo en mí;          mi boca no claudica

4  al modo de los hombres.      La palabra de tus labios he guardado,          por las sendas trazadas

 

5  ajustando mis pasos;          por tus veredas no vacilan mis pies.

6  Yo te llamo, que tú, oh Dios, me respondes,          tiende hacia mí tu oído, escucha mis palabras,

7  haz gala de tus gracias, tú que salvas          a los que buscan a tu diestra refugio contra los que             atacan.

8  Guárdame como la pupila de los ojos,          escóndeme a la sombra de tus alas

9  de esos impíos que me acosan,          enemigos ensañados que me cercan.

10 Están ellos cerrados en su grasa,          hablan, la arrogancia en la boca.

11 Avanzan contra mí, ya me cercan,          me clavan sus ojos para tirarme al suelo.

12 Son como el león ávido de presa,          o el leoncillo agazapado en su guarida.

13 ¡Levántate, Yahveh, hazle frente, derríbale;          libra con tu espada mi alma del impío,

14 de los mortales, con tu mano, Yahveh,          de los mortales de este mundo, cuyo lote es la vida!          ¡De tus reservas llénales el vientre,          que sus hijos se sacien,          y dejen las sobras para sus pequeños!

15 Mas yo, en la justicia, contemplaré tu rostro,          al despertar me hartaré de tu imagen.

 

Salmo 18 (17)

(1)  = Del maestro de coro. Del siervo de Yahveh, David, que dirigió a Yahveh las palabras de este cántico el día en que Yahveh le libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl. =

(2)  = Dijo: =     

1 Yo te amo, Yahveh, mi fortaleza,          (mi salvador, que de la violencia me has salvado).

    2 (3)     Yahveh, mi roca y mi baluarte,          mi liberador, mi Dios;          la peña en que me amparo,          mi escudo y fuerza de mi salvación,          mi ciudadela y mi refugio.

 

3 (4)        Invoco a Yahveh, que es digno de alabanza,          y quedo a salvo de mis enemigos.

    4 (5)     Las olas de la muerte me envolvían,          me espantaban las trombas de Belial,

    5 (6)     los lazos del seol me rodeaban,          me aguardaban los cepos de la Muerte.

    6 (7)     Clamé a Yahveh en mi angustia,          a mi Dios invoqué;          y escuchó mi voz desde su Templo,          resonó mi llamada en sus oídos.

    7 (8)     La tierra fue sacudida y vaciló,          retemblaron las bases de los montes,          (vacilaron bajo su furor);

 

8 (9)        una humareda subió de sus narices,          y de su boca un fuego que abrasaba,          (de él salían carbones encendidos).

    9 (10) El inclinó los cielos y bajó,          un espeso nublado debajo de sus pies;

    10 (11) cabalgó sobre un querube, emprendió el vuelo,          sobre las alas de los vientos planeó.

    11 (12) Se puso como tienda un cerco de tinieblas,          tinieblas de las aguas, espesos nubarrones;

    12 (13) del fulgor que le precedía se encendieron          granizo y ascuas de fuego.

 

13 (14) Tronó Yahveh en los cielos,          lanzó el Altísimo su voz;

    14 (15) arrojó saetas, y los puso en fuga,          rayos fulminó y sembró derrota.

    15 (16) El fondo del mar quedó a la vista,          los cimientos del orbe aparecieron,          ante tu imprecación, Yahveh,          al resollar el aliento en tus narices.

    16 (17) El extiende su mano de lo alto para asirme,          para sacarme de las profundas aguas;

    17 (18) me libera de un enemigo poderoso,          de mis adversarios más fuertes que yo.

 

18 (19) Me aguardaban el día de mi ruina,          más Yahveh fue un apoyo para mí;

    19 (20) me sacó a espacio abierto,          me salvó porque me amaba.

    20 (21) Yahveh me recompensa conforme a mi justicia,          me paga conforme a la pureza de mis manos;

    21 (22) porque he guardado los caminos de Yahveh,          y no he hecho el mal lejos de mi Dios.

    22 (23) Porque tengo ante mí todos sus juicios,          y sus preceptos no aparto de mi lado;

    23 (24) he sido ante él irreprochable,          y de incurrir en culpa me he guardado.

 

24 (25) Y Yahveh me devuelve según mi justicia,          según la pureza de mis manos que tiene ante sus ojos.

    25 (26) Con el piadoso eres piadoso,          intachable con el hombre sin tacha;

    26 (27) con el puro eres puro,          con el ladino, sagaz;

    27 (28) tú que salvas al pueblo humilde,          y abates los ojos altaneros.

    28 (29) Tú eres, Yahveh, mi lámpara,          mi Dios que alumbra mis tinieblas;

    29 (30) con tu ayuda las hordas acometo,          con mi Dios escalo la muralla.

 

30 (31) Dios es perfecto en sus caminos,          la palabra de Yahveh acrisolada.      El es el escudo          de cuantos a él se acogen.

    31 (32) Pues ¿quién es Dios fuera de Yahveh?          ¿Quién Roca, sino sólo nuestro Dios?

    32 (33) El Dios que me ciñe de fuerza,          y hace mi camino irreprochable,

    33 (34) que hace mis pies como de ciervas,          y en las alturas me sostiene en pie,

    34 (35) el que mis manos para el combate adiestra          y mis brazos para tensar arco de bronce.

 

35 (36) Tú me das tu escudo salvador,          (tu diestra me sostiene), tu cuidado me exalta,

    36 (37) mis pasos ensanchas ante mí,          no se tuercen mis tobillos.

    37 (38) Persigo a mis enemigos, les doy caza,          no vuelvo hasta haberlos acabado;

    38 (39) los quebranto, no pueden levantarse,          sucumben debajo de mis pies.

    39 (40) Para el combate de fuerza me ciñes,          doblegas bajo mí a mis agresores,

    40 (41) a mis enemigos haces dar la espalda,          extermino a los que me odian.

 

41 (42) Claman, mas no hay salvador,          a Yahveh, y no les responde.

    42 (43) Los machaco como polvo al viento,          como al barro de las calles los piso.

    43 (44) De las querellas de mi pueblo tú me libras,          me pones a la cabeza de las gentes;          pueblos que no conocía me sirven;

    44 (45) los hijos de extranjeros me adulan,          son todo oídos, me obedecen,

    45 (46) los hijos de extranjeros desmayan,          y dejan temblando sus refugios.

    46 (47) ¡Viva Yahveh, bendita sea mi roca,          el Dios de mi salvación sea ensalzado,

 

47 (48) el Dios que la venganza me concede          y abate los pueblos a mis plantas!

    48 (49) Tú me libras de mis enemigos,          me exaltas sobre mis agresores,          del hombre violento me salvas.

    49 (50) Por eso he de alabarte entre los pueblos,          a tu nombre, Yahveh, salmodiaré.

    50 (51) El hace grandes las victorias de su rey          y muestra su amor a su ungido,          a David y a su linaje para siempre.

 

Salmo 19 (18)

(1)  = Del maestro de coro. Salmo. De David. =

    1 (2)     Los cielos cuentan la gloria de Dios,          la obra de sus manos anuncia el firmamento;

    2 (3)     el día al día comunica el mensaje,          y la noche a la noche trasmite la noticia.

    3 (4)     No es un mensaje, no hay palabras,          ni su voz se puede oír;

    4 (5)     mas por toda la tierra se adivinan los rasgos,          y sus giros hasta el confín del mundo.      En el mar levantó para el sol una tienda,

 

5 (6)        y él, como un esposo que sale de su tálamo,          se recrea, cual atleta, corriendo su carrera.

    6 (7)     A un extremo del cielo es su salida,          y su órbita llega al otro extremo,          sin que haya nada que a su ardor escape.

    7 (8)     La ley de Yahveh es perfecta,          consolación del alma,          el dictamen de Yahveh, veraz,          sabiduría del sencillo.

    8 (9)     Los preceptos de Yahveh son rectos,          gozo del corazón;          claro el mandamiento de Yahveh,          luz de los ojos.

 

9 (10)       El temor de Yahveh es puro,          por siempre estable;          verdad, los juicios de Yahveh,          justos todos ellos,

    10 (11) apetecibles más que el oro,          más que el oro más fino;          sus palabras más dulces que la miel,          más que el jugo de panales.

    11 (12) Por eso tu servidor se empapa en ellos,          gran ganancia es guardarlos.

    12 (13) Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros?      De las faltas ocultas límpiame.

    13 (14) Guarda también a tu siervo del orgullo,          no tenga dominio sobre mí.      Entonces seré irreprochable,          de delito grave exento.

 

14 (15) ¡Sean gratas las palabras de mi boca,          y el susurro de mi corazón,          sin tregua ante ti, Yahveh,          roca mía, mi redentor.

 

Salmo 20 (19)

(1)  = Del maestro de coro. Salmo. De David. =

    1 (2)     ¡Yahveh te responda el día de la angustia,          protéjate el nombre del Dios de Jacob!

    2 (3)     El te envíe socorro desde su santuario,          desde Sión sea tu apoyo.

    3 (4)     Se acuerde de todas tus ofrendas,          halle sabroso tu holocausto; = Pausa. =

    4 (5)     te otorgue según tu corazón,          cumpla todos tus proyectos.

    5 (6)     ¡Y nosotros aclamemos tu victoria,          de nuestro Dios el nombre tremolemos!          ¡Cumpla Yahveh todas tus súplicas!

 

6 (7)        Ahora conozco que Yahveh          dará la salvación a su ungido;          desde su santo cielo le responderá          con las proezas victoriosas de su diestra.

    7 (8)     Unos con los carros, otros con los caballos,          nosotros invocamos el nombre de Yahveh, nuestro Dios.

    8 (9)     Ellos se doblegan y caen,          y nosotros en pie nos mantenemos.

    9 (10) ¡Oh Yahveh, salva al rey,          respóndenos el día de nuestra súplica!

 

Salmo 21 (20)

(1)  = Del maestro de coro. Salmo. De David. =

    1 (2)     Yahveh, en tu fuerza se regocija el rey;          ¡oh, y cómo le colma tu salvación de júbilo!

    2 (3)     Tú le has otorgado el deseo de su corazón,          no has rechazado el anhelo de sus labios. = Pausa. =

    3 (4)     Pues le precedes de venturosas bendiciones,          has puesto en su cabeza corona de oro fino;

    4 (5)     vida te pidió y se la otorgaste,          largo curso de días para siempre jamás.

    5 (6)     Gran gloria le da tu salvación,          le circundas de esplendor y majestad;

 

6 (7)        bendiciones haces de él por siempre,          le llenas de alegría delante de tu rostro.

    7 (8)     Sí, en Yahveh confía el rey,          y por gracia del Altísimo no ha de vacilar.

    8 (9)     Tu mano alcanzará a todos tus enemigos,          tu diestra llegará a los que te odian;

    9 (10) harás de ellos como un horno de fuego,          el día de tu rostro;      Yahveh los tragará en su cólera,          y el fuego los devorará;

    10 (11) harás perecer su fruto de la tierra,          y su semilla de entre los hijos de Adán.

 

11 (12) Aunque ellos intenten daño contra ti,          aunque tramen un plan, nada podrán.

    12 (13) Que tú les harás volver la espalda,          ajustarás tu arco contra ellos.

    13 (14) ¡Levántate, Yahveh, con tu poder,          y cantaremos, salmodiaremos a tu poderío!

 

Salmo 22 (21)

(1)  = Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo. De David. =

    1 (2)     Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?          ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos!

    2 (3)     Dios mío, de día clamo, y no respondes,          también de noche, no hay silencio para mí.

    3 (4)     ¡Mas tú eres el Santo,          que moras en las laudes de Israel!

    4 (5)     En ti esperaron nuestros padres,          esperaron y tú los liberaste;

    5 (6)     a ti clamaron, y salieron salvos,          en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos.

 

6 (7)        Y yo, gusano, que no hombre,          vergüenza del vulgo, asco del pueblo,

    7 (8)     todos los que me ven de mí se mofan,          tuercen los labios, menean la cabeza:

    8 (9)     «Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre,          que le salve, puesto que le ama!»

    9 (10) Sí, tú del vientre me sacaste,          me diste confianza a los pechos de mi madre;

    10 (11) a ti fui entregado cuando salí del seno,          desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios.

    11 (12) ¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca,          no hay para mí socorro!

 

12 (13) Novillos innumerables me rodean,          acósanme los toros de Basán;

    13 (14) ávidos abren contra mí sus fauces;          leones que desgarran y rugen.

    14 (15) Como el agua me derramo,          todos mis huesos se dislocan,          mi corazón se vuelve como cera,          se me derrite entre mis entrañas.

    15 (16) Está seco mi paladar como una teja          y mi lengua pegada a mi garganta;          tú me sumes en el polvo de la muerte.

    16 (17) Perros innumerables me rodean,          una banda de malvados me acorrala          como para prender mis manos y mis pies.

 

17 (18) Puedo contar todos mis huesos;          ellos me observan y me miran,

    18 (19) repártense entre sí mis vestiduras          y se sortean mi túnica.

    19 (20) ¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos,          corre en mi ayuda, oh fuerza mía,

    20 (21) libra mi alma de la espada,          mi única de las garras del perro;

    21 (22) sálvame de las fauces del león,          y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos!

    22 (23) ¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos,          en medio de la asamblea te alabaré!:

 

23 (24)     «Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza,          raza toda de Jacob, glorificadle,          temedle, raza toda de Israel».

    24 (25) Porque no ha despreciado          ni ha desdeñado la miseria del mísero;          no le ocultó su rostro,          mas cuando le invocaba le escuchó.

    25 (26) De ti viene mi alabanza en la gran asamblea,          mis votos cumpliré ante los que le temen.

    26 (27) Los pobres comerán, quedarán hartos,          los que buscan a Yahveh le alabarán:          «¡Viva por siempre vuestro corazón!»

 

27 (28) Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra,          ante él se postrarán todas las familias de las gentes.            

28 (29) Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones.

    29 (30) Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra,          ante él se doblarán cuantos bajan al polvo.      Y para aquél que ya no viva,

    30 (31) le servirá su descendencia:          ella hablará del Señor a la edad

    31 (32) venidera,          contará su justicia al pueblo por nacer:      Esto hizo él.

 

Continua…