Ecumenismo

Ecumenismo

Jesucristo ha enviado a sus discípulos hasta los confines de la tierra para llevar la Buena Nueva de la salvación a todas las naciones: “Id pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”

Pero antes de anunciar la fe a los demás, hay que poner orden en la propia casa. Este es precisamente el núcleo de la labor ecuménica. El término ecumenismo viene de las palabras griegas “oikéin” (habitar) y “oikós” (casa) que han tenido diversos significados a lo largo de la historia. Los cristianos las han empleado para hablar de la Iglesia, la gran casa de Cristo. La labor ecuménica se refiere a todos los que viven en esta casa, y fomenta su unidad, “de acuerdo con las diversas necesidades... y las posibilidades de los tiempos.”

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Desaparece el recelo entre católicos y anglicanos

Anglicanos: dos pasos adelante y uno atrás

Jesús Colina.
alfayomega.com
nº 199
10.II.2000

Como resultado de la disputa de Enrique VIII de Inglaterra con Roma, sobre su derecho a divorciarse de la primera de sus seis esposas, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos de España, el rey inglés se separó de la Iglesia Católica Romana en 1533 y fundó la Iglesia de Inglaterra. En la actualidad, el anglicanismo y su contraparte norteamericana, el episcopalianismo, son las ramas protestantes más próximas al catolicismo romano. El oficio dominical de la Eucaristía anglicana es muy similar al católico. Con frecuencia se da el paso de una a otra confesión, algo que se ha acentuado en los últimos años, en dirección católica, tras la debatida decisión anglicana de ordenar sacerdotes a mujeres.

Hace unas semanas, el Primado anglicano expresaba su emoción por haber participado en el acto ecuménico que supuso la apertura de la Puerta Santa en la basílica romana de San Pablo. Pero antes, ambas Iglesias han hecho un largo camino de diálogo. El primado de Pedro y la infalibilidad pontificia eran y son escollos importantes. Los expertos de uno y otro lado veían como un buen camino el trabajar en lo que nos une, en hacer gestos comunes y en orar juntos. Entre los gestos significativos están: la audiencia de Pablo VI al líder de la Iglesia anglicana y arzobispo de Canterbury, y el viaje de Juan Pablo II a Inglaterra, donde la Reina es la cabeza de aquella Iglesia nacional que parece no poder afrontar los retos de la transformación de la propia monarquía inglesa, en la que el heredero ha expresado su deseo de una separación del poder temporal y del religioso.

Ya en su Relación de Malta de 1968, la comisión para preparar el diálogo (ARCIC) reconoció que una de las tareas más importantes y urgentes sería examinar la cuestión de la autoridad. Y cuando se publicó la Relación Final de ARCIC en 1981, la mitad de su contenido estaba dedicada al diálogo sobre este asunto. Las respuestas oficiales en 1988 de la Conferencia de Lambeth, por parte de la Comunión anglicana, y de la Iglesia católica en 1991, animaron a seguir adelante. La ARCIC ofreció el 12 de mayo de 1999 una ulterior declaración de acuerdo titulada El don de la Autoridad, que es el tercer documento sobre el tema que hace público. El documento concluye que una experiencia de primacía universal en la Iglesia confirmaría dos conclusiones de la comisión: La primera, que los anglicanos están abiertos a y desean una recuperación y una nueva recepción, bajo ciertas condiciones claras, del ejercicio de la primacía universal del obispo de Roma; que los católicos están abiertos al ofrecimiento de este ministerio a toda la Iglesia de Dios. La segunda, que cuando la real, pero imperfecta, comunión entre nosotros se hace más visible, la red de unidad que está tejida de comunión con Dios y reconciliación con el otro, se extiende y fortalece. Así el "amén" que anglicanos y católicos dicen al único Señor, está más cerca de ser un solo "amén".

En este documento, los anglicanos, sin entrar en detalles, reconocen el papel insustituible que desempeña el obispo de Roma para la comunión de todas las Iglesias cristianas. Y añade los grandes obstáculos para el diálogo, como son la crisis interna de la misma Iglesia anglicana la práctica religiosa prácticamente ha desaparecido, la reciente decisión de ordenar a mujeres sacerdotes y la posibilidad de volverse a casar los divorciados. Con casi toda seguridad, el próximo Sínodo de obispos anglicanos dará su visto bueno al polémico informe El matrimonio eclesiástico tras el divorcio, del reverendo Michael Scott-Joynt.