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La Virgen María

Con relación a la Santísima Virgen María, los dogmas de fe definidos por la Iglesia a lo largo de la historia son la maternidad divina de María, su virginidad perpetua, su inmaculada concepción y su asunción a los cielos.

Los protestantes rechazan generalmente todos los dogmas marianos. En esta sección se profundiza en estos dogmas y se analizan las principales objeciones protestantes.

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¿Viene la veneración a María del paganismo?

Por José Miguel Arráiz

Introducción

La Virgen María

Una de las acusaciones que se nos suele hacer a los católicos es que cometemos pecado de idolatría al adorar a la Virgen María, que la veneración a María proviene del paganismo en donde se adoraba a la reina de los cielos (Jeremías 44), una Diosa pagana. A pesar de que los católicos con paciencia explicamos una y otra vez que a María no la adoramos, sino que la veneramos, estas explicaciones son frecuentemente inútiles ya que las personas que hacen estas acusaciones se les ha repetido esta afirmación tantas veces que se les hace muy difícil escuchar. Estas líneas están dedicadas a aquellas personas que todavía no están en ese estado y todavía están abiertos al dialogo y a escuchar.

¿Es adorar lo mismo que venerar?

Muchos protestantes afirman que adorar es lo mismo que venerar, por tanto venerar a María es cometer pecado de idolatría. Sin embargo los significados de ambas palabras son claramente distintos. El diccionario de la Real Academia Española las define de la siguiente manera:

Adorar: .Reverenciar con sumo honor o respeto considerándolo como cosa divina 2. Reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido.

Venerar: Respetar en sumo grado a una persona por su santidad, dignidad o grandes virtudes o a una cosa.

El diccionario también define:

Idolatría: Adoración que se da a los ídolos

Ídolo: Imagen de una deidad, adorada como si fuera la divinidad misma

Esta definición coincide con la composición de la palabra idolatría: Ídolo – Latría. Donde ídolo es aquello que toma el lugar de Dios, y latría significa culto de adoración.

Según las definiciones anteriores la diferencia es evidente. Idolatría consiste en adorar (considerar como Dios o como una deidad) a algo o alguien diferente de Dios mientras venerar es respetar en sumo grado o a alguien. En ese sentido, podemos venerar a alguien por considerar que esta persona por su vida y virtudes es grata a Dios, sin necesariamente considerarla en sí misma Dios o igual a Él cayendo en pecado de idolatría.

¿Pero al arrodillarnos a María no la estamos adorando?

La Virgen María

Los protestantes alegan frecuentemente que ponerse de rodillas ante alguna imagen o incluso alguien es acto de idolatría, y utilizan esto para argumentar que en la práctica nosotros si adoramos a María o a los Santos. Si conocieran más profundamente la Escritura sabrían que estar de rodillas puede tener varios significados dependiendo de la intención con que se haga. Puede hacerse con intención de adorar:

“Cuando Pedro entraba salió Cornelio a su encuentro y cayó postrado a sus pies. Pedro le levantó diciéndole: «Levántate, que también yo soy un hombre.»” Hechos 10,25-26

“Yo, Juan, fui el que vi y oí esto. Y cuando lo oí y vi, caí a los pies del Angel que me había mostrado todo esto para adorarle. Pero él me dijo: «No, cuidado; yo soy un siervo como tú y tus hermanos los profetas y los que guardan las palabras de este libro. A Dios tienes que adorar.»” Apocalipsis 22,9

En los dos últimos pasajes, ambos hombres, Cornelio y Juan se pusieron de rodillas con intención de adoración, y por eso su gesto es reprobado. Por eso dice el pasaje que Juan cayo a sus pies "para adorarle", a lo que el ángel responde: "A Dios tienes que adorar".

Pero estar de rodillas también puede hacerse como una muestra de veneración y respeto, como lo vemos en otros pasajes en que este acto no es reprobado, por ejemplo cuando el Rey Salomón se arrodilla ante su madre y nadie entendió que por eso él la adoraba.

“Entró Betsabé donde el rey Salomón para hablarle acerca de Adonías. Se levantó el rey, fue a su encuentro y se postró ante ella, y se sentó después en su trono; pusieron un trono para la madre del rey y ella se sentó a su diestra” 1 Reyes 2,19

Abdías se arrodilló ante Elías y este no le corrige porque era por respeto también:

“Estando Abdías en camino, le salió Elías al encuentro. Le reconoció y cayó sobre su rostro y dijo: ¿Eres tú Elías, mi señor?»” 1 Reyes 18,7

Ante Eliseo también se pusieron de rodillas:

“Habiéndole visto la comunidad de los profetas que estaban enfrente, dijeron: «El espíritu de Elías reposa sobre Eliseo.» Fueron a su encuentro, se postraron ante él en tierra,” 2 Reyes 2,15

Daniel se arrodillo ante el ángel Gabriel:

“Mientras yo, Daniel, contemplaba esta visión y trataba de comprenderla, vi de pronto delante de mí como una apariencia de hombre, y oí una voz de hombre, sobre el Ulay, que gritaba: «Gabriel, explícale a éste la visión.» El se acercó al lugar donde yo estaba y, cuando llegó, me aterroricé y caí de bruces. Me dijo: «Hijo de hombre, entiende: la visión se refiere al tiempo del Fin.» Mientras él me hablaba, yo me desvanecí, rostro en tierra. El me tocó y me hizo incorporarme donde estaba.” Daniel 8,15-18

Las mujeres se arrodillaron frente a ángeles en el sepulcro:

“No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Como ellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?” Lucas 24,4-5

En ese sentido es muy aventurado para quien no ve el corazón del prójimo y es incapaz de conocer realmente con que intención se arrodilla afirmar que se hace con intención de adorar. Sobre todo si la persona deja claro que su intención no es esa. Recordemos que acusar a alguien de pecado de idolatría es algo muy serio.

¿Pero no proviene la veneración de María del paganismo?

La Virgen María

Los hermanos separados utilizan el siguiente pasaje para afirmar que nosotros adoramos a María al darle el título de Reina:

“«En eso que nos has dicho en nombre de Yahveh, no te hacemos caso, sino que cumpliremos precisamente cuanto tenemos prometido, que es quemar incienso a la Reina de los Cielos y hacerle libaciones, como venimos haciendo nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros jefes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que nos hartábamos de pan, éramos felices y ningún mal nos sucedía. En cambio, desde que dejamos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y de hacerle libaciones, carecemos de todo, y por la espada y el hambre somos acabados.» «Pues y cuando nosotras quemábamos incienso a la Reina de los Cielos y nos dedicábamos a hacerle libaciones, ¿acaso sin contar con nuestros maridos le hacíamos pasteles con su efigie derramando libaciones?»” Jeremías 44,16-19

En el pasaje anterior vemos como los judíos cometían pecado de idolatría al "adorar" a la diosa pagana llamada reina del cielo. Es absurdo pretender trasladas la idolatría cometida a los católicos solo por reconocer a la Virgen María como Reina del Cielo. La Reina de los cielos era considerada una divinidad que ocupaba el lugar que solo corresponde a Yahveh, cosa que no sucede con María que recibe su honra (no adoración) no por ocupar el lugar de Yahveh, sino por ser la madre de Jesucristo y no es considerada una Diosa sino la madre del Señor.

Siguiendo esa línea de pensamiento, ¿por qué no decir entonces que la creencia en la resurrección de Cristo salió del paganismo que enseñaba que Osiris y Dionisos, dioses de la fertilidad morían y resucitaban?. ¿Por qué no decir que el título de Cristo de Rey de Reyes proviene también del paganismo ya que Nabucodonosor es llamado Rey de reyes en Daniel 2,37? ¿Por qué no decir que el bautismo también tiene origen pagano?. Después de todo el bautismo fue antes un rito religioso pagano practicado entre los pueblos de la antigüedad y eran comunes a muchas religiones antiguas, como los ritos eléusicos o el hinduismo y el budismo. Los romanos del tiempo de Cristo se interesaron en las religiones místicas de Egipto y Babilonia en algunas de las cuales se practicaba el bautismo como ritual. Por ejemplo en los ritos de iniciación del culto de Isis, el iniciado confesaba sus pecados delante de otros devotos y era luego bautizado en la creencia que el baño ritual lo purificaba de sus faltas y lo enrolaba en las filas de la diosa salvadora.

En ese sentido ningún católico piensa que María es la diosa Astarté o Ishtar, así como tampoco que al bautizarse se enrola en las filas de Isis, y mucho menos que la creencia de la resurrección de Cristo proviene de la resurrección de Osiris. Un cristiano serio no debe dar oídos a este tipo de argumentos y no basa su credo en "casualidades". El cristiano verdadero reconoce el árbol por su fruto.

¿Pero de donde proviene entonces la veneración a María?

La Virgen María

“¡Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada!” Lucas 1,48

Por medio de estas palabras que María dijo inspirada por el Espíritu Santo, describiría cual sería la actitud que el pueblo de Dios tendría con ella por todas las generaciones. El pasaje es realmente revelador en tiempos como hoy cuando muchos cristianos no-católicos piensan que al venerar a María como madre del Señor se le quita la gloria que solo corresponde a Dios, pero aquí vemos todo lo contrario. Aquellos llenos del Espíritu Santo no dudarán en alabar a María y llamarla "bienaventurada".

Es importante notar también el verdadero sentido del pasaje. El pasaje no dice: "Todas las generaciones sabrán que soy bienaventurada", o "Todas las generaciones dirán que fui bienaventurada", sino que va mucho más allá: "Todas las generaciones me llamarán bienaventurada", la llamarán a ella, desde ese momento y en el futuro.

¿Eres tu uno de los que pertenecen a las generaciones de los que hablaba María?, no dudes en llamarla bienaventurada, a ella. Como lo hizo el ángel Gabriel por orden de Dios:

“Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»” Lucas 1,26-28

Como lo hizo su prima Isabel cuando la llamó "Madre del Señor"

“y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?” Lucas 1,43

La palabra utilizada para Señor en griego es Kyrios, palabra con que la Biblia Griega designa a Yahveh que es Dios de Dioses y Señor de Señores (Deuteronomio 10,17 y Salmo 136,2-3) y que en el Nuevo Testamento solo se da a Cristo dejando claro que le reconoce sin la más mínima duda como Dios. Es por eso que cuando Isabel llama a María "Madre de mi Señor" le está llamando "Madre de Dios", y por eso podemos decir sin ningún temor a equivocarnos que María es realmente Madre de Dios (Que no es lo mismo a creadora de Dios).

Ni siquiera el primer reformador protestante negó a María el título de Madre de Dios a quien veneró hasta su muerte rezando el Magnificat:

“«Al llamar [a María] "Madre de Dios" se compendia todo su honor y nadie puede decir algo más grande, aunque tuviera tantas lenguas como las hojas o plantas de hierba que existen, como estrellas en el cielo o arenas en el mar».” Martín Lutero, «Das Magnificat», W 7, 572-573.

Isabel inspirada por el Espíritu Santo también la llamó "Bendita entre las mujeres"

“Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;” Lucas 1,41-42

Isabel fue una de las que pertenecía a la generación del pueblo de Dios que no temía ofender a Dios por llamar a María bienaventurada.

María fue la primera cristiana creyente de la nueva alianza:

“Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»” Lucas 1,38

Fue la que guardaría y practicaría la palabra de Dios, guardándola en su corazón:

“María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.Lucas 2,19

El cristiano católico debe tener claro que la adoración solo se debe a Dios, pero a María hay que amarla y honrarla por ser quien es, la madre del Rey y Señor y por tanto la Reina. Recordemos que en el reinado de David siempre la reina era la madre y tenía un trono al lado del rey:

“Entró Betsabé donde el rey Salomón para hablarle acerca de Adonías. Se levantó el rey, fue a su encuentro y se postró ante ella, y se sentó después en su trono; pusieron un trono para la madre del rey y ella se sentó a su diestra. Ella dijo: «Tengo que hacerte una pequeña petición, no me la niegues.» Dijo el rey: «Pide, madre mía, porque no te la negaré.»” 1 Reyes 2,19-20

Tenía un título poderoso y prestigioso: GEBIRAH ("señora", "Gran Dama") y hasta llevó una corona:

“Di al rey y a la Gran Dama: Humillaos, sentaos, porque ha caído de vuestras cabezas vuestra diadema preciosa.” Jeremías 13,18

Y por eso la madre del rey ocupaba un lugar especial y su nombre era asociado con la toma de poder de éste:

“Roboam, hijo de Salomón, reinó en Judá; tenía 41 años Roboam cuando comenzó a reinar y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que había elegido Yahveh de entre todas las tribus de Israel para poner en ella su Nombre. El nombre de su madre era Naamá, ammonita.” 1 Reyes 14,21

“El año dieciocho del rey Jeroboam, hijo de Nebat, comenzó a reinar Abiyyam sobre Judá. Reinó tres años en Jerusalén; el nombres de su madre era Maaká, hija de Absalón.” 1 Reyes 15,1-2

La "Gebirah" es mencionada casi regularmente en las listas de los reyes de Judá (salvo Jorán, Acaz y Asá).

Y Jesús es el legítimo heredero del reinado de David, que trascendería el mundo terrenal:

“El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;” Lucas 1,32

Y por eso estaba profetizado desde el antiguo testamento que Jesús tomaría posesión de su reino, y a su lado, una reina vestida con oro de Ofir (lugar que como hemos visto ocupa siempre la madre)

Tu trono es de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de tu reino; tú amas la justicia y odias la impiedad. Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros; mirra y áloe y casia son todos tus vestidos. Desde palacios de marfil laúdes te recrean. Hijas de reyes hay entre tus preferidas; a tu diestra una reina, con el oro de Ofir” Salmo 45,7-10

Y la concordancia entre el salmo 45 y las palabras de María es innegable:

“Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde él son introducidas; entre alborozo y regocijo avanzan, al entrar en el palacio del rey. En lugar de tus padres, tendrás hijos; príncipes los harás sobre toda la tierra.¡Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los pueblos te alaben por los siglos de los siglos!” Salmo 45,14-18

“por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,” Lucas 1,48

La veneración a María no es contraria a la adoración a Dios Es precisamente porque adoramos a Cristo que honramos a su madre. El lugar de María en nuestros corazones se debe precisamente al amor que sentimos por Cristo. María es una criatura como nosotros, pero estamos seguros que todos somos parte del cuerpo de Cristo, tanto cuando estamos vivos como cuando estamos muertos, y somos una familia. Estamos seguros también que María si bien es una criatura, es la "más pura de todas las criaturas", la más "bendita", en ella Dios derramó la plenitud de su gracia. Y así como estamos seguros de que Cristo no desoirá nuestras peticiones porque lo ha prometido, estamos seguros también que sería absurdo negar que Él oye sus peticiones siendo su madre.

No es cuestión de quitarle gloria a Dios para dársela a María, sino de dar gloria a Dios por lo que ha hecho en María.

La Biblia nos revela que María es la nueva arca de la alianza, por haber en ella la presencia completa de la Trinidad:

“El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.” Lucas 1,35

El Padre: "y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra"

El Hijo: "eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios."

El Espíritu Santo: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti"

Ya que en el génesis estaba profetizado que el hijo de "la mujer" que es Cristo pisaría la cabeza de la serpiente:

“Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»” Génesis 3,15

Profecía que se vería cumplida cuando ella como nueva arca de la alianza y la serpiente manifestaría su enemistad contra ella:

“Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada.” Apocalipsis 11,19

“Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza;” Apocalipsis 12,1

La mujer es María, con una corona (por ser reina, "La gran Dama") de 12 estrellas (reina de las 12 tribus de Israel y de los 12 apóstoles)

“está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz.” Apocalipsis 12,2

Que está en cinta del Mesías (El linaje de la mujer), por lo que aparece el dragón que en su rebelión le siguen la tercera parte de los ángeles convertidos en demonios y precipitados a tierra:

“Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de = las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. = El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.” Apocalipsis 12,3-4

La mujer da a luz el Mesías:

“La mujer = dio a luz un = Hijo = varón, = el que ha de = regir a todas las naciones con cetro de hierro; = y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.” Apocalipsis 12,5

Y sus ángeles dirigidos por San Miguel combaten a las serpientes y vencen gracias a la sangre del Cordero:

“Entonces se entabló una batalla en el cielo: = Miguel = y sus Angeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Angeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Angeles fueron arrojados con él. Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte.” Apocalipsis 12,7-11

Cumpliéndose plenamente la profecía:

“Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»” Génesis 3,15

En esta lucha donde hay enemistad entre la mujer y el dragón debemos tener claro de que lado debemos estar. Sin saber muchas veces atacamos a la mujer y nos ponemos del lado del dragón. Yo estoy seguro de que lado estar porque quiero ser de aquellos de que hablaba María:

¡Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada!

Hermano que lees estas líneas, te invito que pidas al Señor que te ilumine y te ayude a leer la Biblia sin prejuicios. Quizá te han enseñado una y otra vez que al amar a María quitas adoración a Dios, pero esto no es así, todo lo contrario. Comienza a dar Gloria a Dios por lo que ha hecho en María. Mientras más ames a Jesús más amarás a su madre. Te invito a que seas como Juan, el discípulo amado, quien fue a quien Cristo encomendó a su madre y quien la recibió en su casa. ¿Eres tu un discípulo amado de Jesús?, recíbela en tu casa, sin miedo, con seguridad. Recuerda, que en tu corazón sabes que solo se debe adorar a Dios, y eso es lo que importa ya que solo Dios ve al corazón de los hombres.

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