Reflexiones cristianas

En esta sección se recopilan algunas reflexiones de espiritualidad cristiana.

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Avisos para quienes deseen vivir una vida religiosa 

Por Ricardo García

 ¿Has sido llamado a la vida religiosa o al sacerdocio?

Vida ReligiosaO quizás ya estás en una orden religiosa. Pero en cualquier caso sería bueno que tomaras algunas precauciones para proseguir en la santidad. El diablo sabe que perdería muchas almas si nos deja progresar en nuestro amor por Cristo. Así que está tratando todo lo que puede para detenernos.

Pare ayudarnos en este camino a la perfección, Dios nos ha dado algunos avisos, tanto por boca como por carta de muchos santos. No he podido leer mucho, pero aquí hay algunos de los avisos que pude entender, en mis propias palabras.

Sobre la Humildad

Sean humildes, antes que cualquier cosa. Porque todo lo que son, es gracias a Dios. Vean cómo era Salomón cuando cayó en pecado! Y también lo podrían ser ustedes, si no tienen cuidado de insultar a Dios!

Imagínense como esto: Un árbol, con sus raíces en el río de la Vida Eterna. Ahora, al pecar, se alejan de ese río, y empiezan a gustar de lo que está lejos de él, hasta terminar plantados en un pantano. Y qué tipo de frutos puede tener este árbol echado a perder?

Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie verá al Señor.
Tengan cuidado; podría ser que alguno de ustedes, después de perder la gracia de Dios, envenene a todos, como la planta venenosa que produce brotes y hace daño." 
(Heb 12,14-15)

Vida ReligiosaRecuerden no rezar como el fariseo en el Templo, sino como el Publicano. Porque nadie es justo a los ojos de Dios, siempre tenemos uno que otro pecadillo, que no por ser pequeño deja de ser pecado. Aunque parezcan vasos agua muy limpia comparados con los demás, al ver estos vasos bajo la luz divina, siempre habrá suciedad que ver. Por eso, aspiren a ser perfectos, porque nunca podemos dejar de mejorarnos.

En su libro, "Vida", c. 13,10, Sta Teresa nos da un más que excelente aviso en la humildad:

"Pues procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que veamos en los demás, y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados. Esta manera de hacer las cosas, que aunque no se haga perfectamente, nos hace ganar una gran virtud, que es ver que todos son mejores que nosotros, y por quí empezamos a ganar el favor de Dios, que es importante en todo, y cuando falta, se excusan todas las medidas y súplicas de que nos de ésta virtud, que al hacerlas no dañamos a nadie."

Otras cosas que debemos tener encuenta si estamos "por encima" de los demás.

Si ven que su alma es más 'pura' que la de otra persona, no deben decir "qué bien, estoy a salvo." Porque el diablo nunca descansa en esta batalla espiritual, y no deberían ustedes descansar tampoco. Recuerden lo que dice la escritura: "No sea que se llene de orgullo y caiga en la misma condenación que cayó el demonio" (1Tim 3:6)

Y qué si hemos caído en el pecado? ¿Significa que estamos definitivamente perdidos? ¡Claro que NO! Al contrario, debemos poner un MAYOR esfuerzo en salirnos, y orar, orar, orar! La oración es MUY importante para salirnos de cualquier vicio. Si piensan que subir por esta escalera al cielo sería más peligroso por el peligro de caer, recuerden! Es mejor caer y tratar de nuevo, que NUNCA alcanzar el tope. Y cada paso que demos, debemos hacerlo con seguridad y fe de que el Señor está a nuestro lado.

Les digo nuevamente: NO tengan miedo de empezar a rezar, porque NUNCA es peligroso empezar esta excelente costumbre que es la oración. Ningún mal puede nacer del bien, y bien sabemos que la oración es buena. Imaginen sus almas como una fortaleza contra el mal, con Dios cuidándola desde el interior (mientras estamos en Gracia). Y la oración es la entrada a este hermoso castillo. ¿Ahora, qué sería mejor? Entrar a este castillo, o quedarse afuera, con todos los males rondando?

Así, que para evitar caer en el pecado, debemos de ser muy cuidadosos de nuestro comportamiento, y notar cuándo nos estaríamos alejando.

Tentaciones que debemos evitar

  • Falsa humildad.

    Podríamos pensar que ir tan lejos como algunos santos, seguir su ejemplo, o incluso pensar en ser mártires de Cristo, sería soberbia. Desde luego que no. Esta falsa humildad es sólo un truco para que no queramos obedecer a Dios. Porque, ¡qué mejor que dejar de ser esclavos del pecado y pasar a ser esclavos del Amor? Y querer solamente que obedezcamos a nuestro Señor siempre Amoroso, en todo? ¿Es esto soberbia? Para nada (desde luego, antes de siquiera pensar en ser mártires, debemos alcanzar la perfección en el amor y humildad, honrar a nuestro padre y madre, estudiar mucho en la escuela, ayudar a otros y hacer obras de caridad... hay tantas cosas que podemos hacer por Dios! Pero tristemente, muchos prefieren quedarse en casa y ver la TV, y hasta se quejan de qué tan aburrida es la vida...

  • Desear que todos sean espirituales

    Cuando nos damos cuenta de qué tan bueno es ser espiritual, podríamos querer que todos pudieran ser así. Esto no es malo, incluso podemos pedirle a Dios que los ayude a ser espirituales. Pero muy diferente es tratar de hacerlo por nosotros mismos. ¡Recuerden! Sin Dios, no somos nada. Si tratamos de motivar a otros a ser como somos, podríamos caer en estas faltas:

    1. Pensar que somos mejores que los otros, y caer en el orgullo. Fíjense mucho en lo que Jesús dijo: "Aquel que se enorgullezca, será humillado, y el que se humille, será enorgullecido." (Lc 14,11)¡Recuerden! La humildad ante todo.

    2. Querer que los otros nos imiten en todo, sin cuidarnos de nuestras propias faltas. Si nuestro comportamiento deja algo que desear, podríamos llevar a los otros a cometer nuestros mismos errores, y sumirlos en el pecado en vez de levantarlos.

  • Hacer demasiada penitencia para nuestros cuerpos o mentes

    Dios no quiere que seamos tristes, sino todo lo contrario: Que seamos felices, TANTO en esta vida, como en la otra. De este modo, no pensemos en rezar 4 o 5 horas diarias cuando apenas estamos preparados para una hora a lo mucho, y ayunar demasiado, cuando ni siquiera estamos listos para ayunar tantito. (Desde luego que hay gentes que no sé como le hacen pero sí pueden, pero hablamos de casos aislados). Incluso hay santos que recomiendan empezar los primeros meses con sólo ratitos de estar rezando y ayunando... (es como dice el dicho. Querer correr el maratón antes de empezar a caminar media hora a la semana)... Si queremos 'agradar' a Dios por hacer muchos sacrificios, y pensar que por eso nos va a ver como 'buenos', sepan que por ahí no va la cosa. Esto nos podría hacer caer en lugar de ayudarnos a obedecer a Dios, pues en primer lugar, nos llenaríamos de orgullo. En segundo lugar, en algún momento, nos hartaríamos tanto de esta penitencia que dejaríamos todo. Pues es mejor caminar y ser constante, que correr y terminar exhausto.

  • Quedarse con malas compañías y bienes materiales. 

    Es muy importante no quedarse con los malos amigos o con riquezas. Todas estas cosas ahogan nuestro deseo de tener a Dios en nosotros, y en vez de eso deseamos [ ni Dios lo quiera ] quedarnos con nuestras riquezas, placeres, y malas amistades.

Porque, ¿cómo piensan que progresaremos, si estamos pero tan cerca de pecar? Nos haremos esclavos de nuestros propios vicios, y el sermón del domingo hará poca cosa por nosotros. Nuestro Señor Jesucristo bien nos previno contra estos placeres:

El sembrador salió a sembrar. Al ir sembrando, algunas semillas caen cerca del camino; bienen las aves y se las comen. Otras caen entre rocas, y porque no hay mucha tierra, crecen pronto. Pero al salir el sol, las quema, y por no tener raíces se secan. Otras semillas caen entre las espinas, entonces las espinas crecen y las ahogan. Otras, finalmente, caen en buena tierra y producen muchos frutos.
La semilla entre espinos es la persona que escucha la palabra, pero las preocupaciones materiales y la ceguera de las riquezas sofocan la palabra, y no puede dar ningún fruto.

¿Ven ahora, por qué tienen que alejarse de las tentaciones, malos amigos y riquezas? Si no lo hacen, no podrán acercarse a Dios.

Hay muchos consejos que les podrían beneficiar, pero es muy importante escuchar a estos primero. Y recuerden que leer muchos buenos libros (los que escribieron los Santos y religiosos) es bueno, pero amar a sus prójimos es mucho mejor para sus almas. 

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