Banner-01

Conversando con mis amigos evangélicos sobre la identidad de la “Ramera de Babilonia”

la ramera de la babilonia

Continuando con la serie de conversaciones entre amigos sobre temas de apologética, les comparto un nuevo diálogo ficticio en donde se analiza la acusación hecha a la Iglesia Católica por protestantes de ser la emblemática “Ramera de Babilonia” descrita en el libro del Apocalipsis. Este diálogo corresponde a uno de los capítulos del libro “Conversando con mis amigos evangélicos” y los nombres de quien participan no son reales.

MiguelJosé, hay un tema que me gustaría conversar contigo a ver qué opinas.

José: Cuéntame.

Miguel: Se trata de la identidad de la célebre “Ramera de Babilonia” descrita en el libro del Apocalipsis. Tenemos varios hermanos de la Iglesia que opinan que es la Iglesia Católica y me gustaría que analizáramos sus argumentos.

José: Por supuesto, ¿pero qué opinas tu?

Miguel: Yo la verdad no estoy de acuerdo con ellos[1], pero tampoco tengo clara la identidad de la “Ramera” y por eso me gustaría saber tu opinión.

¿Qué te parece si revisamos lo que dice la Biblia sobre la Ramera, y luego me das tu opinión respecto a esto?

José: Seguro. Manos a la obra.

Miguel: Leamos pues lo que dice la Biblia[2]:

(Apocalipsis 17,1)  Entonces vino uno de los siete Ángeles que llevaban las siete copas y me habló: «Ven, que te voy a mostrar el juicio de la célebre Ramera, que se sienta sobre grandes aguas, (v.2) con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución.»

(v.3) Me trasladó en espíritu al desierto. Y vi una mujer, sentada sobre una Bestia de color escarlata, cubierta de títulos blasfemos; la Bestia tenía siete cabezas y diez cuernos. (v.4) La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas; llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y también las impurezas de su prostitución, (v.5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: «La Gran Babilonia, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.» (v.6) Y vi que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús.

Y me asombré grandemente al verla; (v.7) pero el Ángel me dijo: «¿Por qué te asombras? Voy a explicarte el misterio de la mujer y de la Bestia que la lleva, la que tiene siete cabezas y diez cuernos. (v.8)  «La Bestia que has visto, era y ya no es; y va a subir del Abismo pero camina hacia su destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyo nombre no fue inscrito desde la creación del mundo en el libro de la vida, se maravillarán al ver que la Bestia era y ya no es, pero que reaparecerá.

(v.9)  Aquí es donde se requiere inteligencia, tener sabiduría. Las siete cabezas son siete colinas sobre las que se asienta la mujer. «Son también siete reyes: (v.10)  cinco han caído, uno es, y el otro no ha llegado aún. Y cuando llegue, habrá de durar poco tiempo. (v.11) Y la Bestia, que era y ya no es, hace el octavo, pero es uno de los siete; y camina hacia su destrucción. (v.12) Los diez cuernos que has visto son diez reyes que no han recibido aún el reino; pero recibirán con la Bestia la potestad real, sólo por una hora. (v.13) Están todos de acuerdo en entregar a la Bestia el poder y la potestad que ellos tienen. (v.14) Estos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, como es Señor de Señores y Rey de Reyes, los vencerá en unión con los suyos, los llamados y elegidos y fieles.»

(v.15)  Me dijo además: «Las aguas que has visto, donde está sentada la Ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. (v.16)  Y los diez cuernos que has visto y la Bestia, van a aborrecer a la Ramera; la dejarán sola y desnuda, comerán sus carnes y la consumirán por el fuego; (v.17)  porque Dios les ha inspirado la resolución de ejecutar su propio plan, y de ponerse de acuerdo en entregar la soberanía que tienen a la Bestia hasta que se cumplan las palabras de Dios. (v.18) Y la mujer que has visto es la Gran Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra.

(Apocalipsis 18,1)  Después de esto vi bajar del cielo a otro Ángel, que tenía gran poder, y la tierra quedó iluminada con su resplandor. (v.2) Gritó con potente voz diciendo: «¡Cayó, cayó la Gran Babilonia! Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de toda clase de espíritus inmundos, en guarida de toda clase de aves inmundas y detestables. (v.3) Porque del vino de sus prostituciones han bebido todas las naciones, y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con su lujo desenfrenado.»

(v.4) Luego oí otra voz que decía desde el cielo: «Salid de ella, pueblo mío, no sea que os hagáis cómplices de sus pecados y os alcancen sus plagas. (v.5)  Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus iniquidades.  (v.6) Dadle como ella ha dado, dobladle la medida conforme a sus obras, en la copa que ella preparó preparadle el doble. (v.7) En proporción a su jactancia y a su lujo, dadle tormentos y llantos. Pues dice en su corazón: Estoy sentada como reina, y no soy viuda y no he de conocer el llanto…(v.8) Por eso, en un solo día llegarán sus plagas: peste, llanto y hambre, y será consumida por el fuego. Porque poderoso es el Señor Dios que la ha condenado.» (v.9) Llorarán, harán duelo por ella los reyes de la tierra, los que con ella fornicaron y se dieron al lujo, cuando vean la humareda de sus llamas; (v.10) se quedarán a distancia horrorizados ante su suplicio, y dirán: «¡Ay, ay, la Gran Ciudad! ¡Babilonia, ciudad poderosa, que en una hora ha llegado tu juicio!» (v.11) Lloran y se lamentan por ella los mercaderes de la tierra, porque nadie compra ya sus cargamentos: (v.12) cargamentos de oro y plata, piedras preciosas y perlas, lino y púrpura, seda y escarlata, toda clase de maderas olorosas y toda clase de objetos de marfil, toda clase de objetos de madera preciosa, de bronce, de hierro y de mármol; (v.13) cinamomo, amomo, perfumes, mirra, incienso, vino, aceite, harina, trigo, bestias de carga, ovejas, caballos y carros; esclavos y mercancía humana. (v.14) Y los frutos en sazón que codiciaba tu alma, se han alejado de ti; y toda magnificencia y esplendor se han terminado para ti, y nunca jamás aparecerán. (v.15) Los mercaderes de estas cosas, los que a costa de ella se habían enriquecido, se quedarán a distancia horrorizados ante su suplicio, llorando y lamentándose: (v.16) «¡Ay, ay, la Gran Ciudad, vestida de lino, púrpura y escarlata, resplandeciente de oro, piedras preciosas y perlas, (v.17) que en una hora ha sido arruinada tanta riqueza!» Todos los capitanes, oficiales de barco y los marineros, y cuantos se ocupan en trabajos del mar, se quedaron a distancia (v.18) y gritaban al ver la humareda de sus llamas: «¿Quién como la Gran Ciudad?» (v.19) Y echando polvo sobre sus cabezas, gritaban llorando y lamentándose: «¡Ay, ay, la Gran Ciudad, con cuya opulencia se enriquecieron cuantos tenían las naves en el mar; que en una hora ha sido asolada!»

(v.20) Alégrate por ella, cielo, y vosotros, los santos, los apóstoles y los profetas, porque al condenarla a ella, Dios ha juzgado vuestra causa. (v.21) Un Ángel poderoso alzó entonces una piedra, como una gran rueda de molino, y la arrojó al mar diciendo: «Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la Gran Ciudad, y no aparecerá ya más…» (v.22) Y la música de los citaristas y cantores, de los flautistas y trompetas, no se oirá más en ti; artífice de arte alguna no se hallará más en ti; la voz de la rueda de molino no se oirá más en ti; (v.23) La luz de la lámpara no lucirá más en ti; la voz del novio y de la novia no se oirá más en ti. Porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra, porque con tus hechicerías se extraviaron todas las naciones; (v.24) y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos y de todos los degollados de la tierra.

(Apocalipsis 19,1) Después oí en el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía: «¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios, (v.2) porque sus juicios son verdaderos y justos; porque ha juzgado a la Gran Ramera que corrompía la tierra con su prostitución, y ha vengado en ella la sangre de sus siervos.» (v.3) Y por segunda vez dijeron: «¡Aleluya! La humareda de la Ramera se eleva por los siglos de los siglos.»”

Miguel: Hagamos ahora un resumen sobre las características de la “Ramera” según lo que hemos leído:

PRIMERO: “Fornica” con los reyes de la tierra y tiene soberanía sobre ellos.

Porque vimos que decía: “con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución.»” (Apocalipsis 17,2) y “tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra (Apocalipsis 17,18)

SEGUNDO: Está vestida de “púrpura” y “escarlata”.

A este respecto decía: “La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas  (Apocalipsis 17,4; y lo repite en Apocalipsis 18,16)

TERCERO: Asesina a los santos y profetas.

Lo dice a continuaciónse embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús” (Apocalipsis 17,3) y más adelante: “y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos y de todos los degollados de la tierra.” (Apocalipsis 18,24)

CUARTO: Se asienta sobre “siete colinas”.

Pues dice: “Las siete cabezas son siete colinas sobre las que se asienta la mujer” (Apocalipsis 17,9)

QUINTO: Lleva en su mano un cáliz.

Lo dice también: “llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y también las impurezas de su prostitución” (Apocalipsis 17,4)

Basándose en esas características mis hermanos en la Iglesia dicen que se refiere a la Iglesia Católica. En primer lugar, porque se describe a la Ramera como una ciudad poderosa que comete fornicación espiritual y gobierna sobre los reyes de la tierra. El Vaticano ha tenido mucho poder a lo largo de la historia sobre gobiernos y naciones, e incluso actualmente mantiene con ellos buenas relaciones diplomáticas. Además de esto, el Vaticano, está ubicado en Roma, ciudad que descansa sobre siete colinas[3]. Por otro lado, la Ramera esta vestida de púrpura y escarlata, que corresponde a los colores con los que se viste el clero católico. Por algo para referirse a los cardenales se utiliza la frase “púrpura cardenalicia”. Respecto a que asesina a los mártires y profetas, me dicen que es lo que hizo en la inquisición. Por último, en el cáliz lleno de abominaciones ven en la gran cantidad de cálices de oro que tiene la Iglesia Católica, elemento principal de sus misas.

¿Qué les dirías tú a mis amigos?

José: Ante todo, hay que tener en cuenta que las personas que sostienen estas posiciones tienen grandes prejuicios anticatólicos. Cualquier argumento por flaco que sea les servirá para confirmarse en lo que de antemano ya han decidido creer. Superar estos prejuicios es muy difícil porque no razonan objetivamente y no puede lograrlo sin ayuda de la gracia. Por lo tanto, no hay que descorazonarse si los mejores argumentos no les hacen entrar en razón.

Ahora bien, a lo largo de la historia los cristianos han visto que las referencias pueden referirse principalmente o a la Roma pagana (no cristiana) o a la Jerusalén apostata. Hay argumentos a favor de ambas interpretaciones, veamos:

Las siete colinas

Jerusalén, al igual que la Roma antigua y pagana era una gran ciudad que se asentaba sobre siete colinas[4]. Paradójicamente el mismo argumento que usan tus amigos para señalar a la Ciudad del Vaticano como la “Ramera” sirve para descartarla, ya que ésta no se asienta sobre ninguna de las colinas de Roma. Recordemos que el Vaticano está situado al oeste del rio Tíber, mientras que las siete colinas de la Roma antigua están al este. Tanto Jerusalén como la Roma pagana también eran grandes ciudades, lo que no puede decirse del Vaticano, que es el país más pequeño del mundo (La Ciudad del Vaticano propiamente dicha tiene una extensión de 0,439 km. Es tan pequeña que sólo la basílica de San Pedro es un 7% de su superficie; la basílica y la plaza de San Pedro ocupan un 20% del territorio)[5]. Y todo eso asumiendo que el término las siete colinas tengan que interpretarse literalmente, pues muchos exégetas opinan que no necesariamente debe entenderse de esta manera.

Se viste de púrpura y escarlata

Respecto a los colores con que aparece vestida literalmente, tenemos también múltiples interpretaciones, pues también los exégetas también opinan que no se refieren a colores literales, sino que tienen un significado simbólico, el rojo, representando la sangre de las persecuciones de los primeros cristianos por parte de la Roma pagana, o de los santos y profetas asesinados por la Jerusalén apóstata, y en el caso del púrpura, la magnificencia del Imperio triunfante sobre el cual cabalgaría la Ramera.

Pero si tomamos los colores literalmente, nuevamente tenemos que descartar a la Iglesia Católica, ya que el color predominante del clero católico es el blanco, y sólo usa otros colores en los distintos períodos del tiempo litúrgico (el color verde se utiliza en tiempo ordinario, el blanco en navidad y pascua, el púrpura en semana santa y durante los cuatro domingos de adviento y rojo durante las celebraciones de la Pasión, incluido el Viernes Santo, y en los días en que se conmemoran las muertes de los mártires, los apóstoles y los evangelistas). Paradójicamente el clero católico nunca utiliza en ningún periodo litúrgico los colores púrpura y escarlata al mismo tiempo, a diferencia de los sacerdotes levitas en Jerusalén, cuyo atuendo si era púrpura y escarlata, tal como señala el propio Antiguo Testamento (Éxodo 28,4-8.15.33; 39,9). Por lo tanto, si el autor del Apocalipsis quisiera identificar a la Iglesia Católica mediante los colores del clero, no hubiera mencionado sólo dos de los colores que utiliza en tiempos muy particulares del ciclo litúrgico, sobre todo cuando los sacerdotes judíos si se adecuaban más a la descripción de colores que indico[6].

Derramó la sangre de los santos y los profetas

Respecto a derramar la sangre de santos y profetas, parece apuntar a la Roma pagana por sus persecuciones a los cristianos, o a la Jerusalén apóstata a la cual  el mismo evangelio identifica como la que mata a los profetas: “¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido!” (Lucas 13,34); “Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén.” (Lucas 13,33).

Tomar como santos y profetas a los distintos herejes perseguidos por la inquisición es difícil de sostener incluso para ellos, ya que la mayoría de las personas que persiguió la inquisición no comparten las doctrinas que ellos mismos sostienen hoy en día y seguramente hubiesen sido perseguidos también en países protestantes, como ocurrió con Miguel Servet, que escapando de la inquisición católica fue atrapado en Ginebra por Juan Calvino y condenado a la hoguera. No hay que olvidar que en tiempos de la inquisición, los católicos y protestantes actuaban de igual manera contra aquellos que consideraban herejes.

Se prostituye con los reyes de la tierra y tiene soberanía sobre ellos.

Y si vamos a la prostitución, obviamente no literal, sino espiritual de la “Ramera” salta a la vista que no se denuncia allí que los Estados tengan relaciones diplomáticas con otros estados corruptos, sino la participación y complicidad en sus religiones idolátricas y sus abominaciones. Esta descripción se adapta perfectamente a la Roma pagana o incluso a la propia Jerusalén apóstata, como la describe el propio profeta Ezequiel: “Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominaciones” (Ezequiel 16,2);  “Pues bien, prostituta, escucha la palabra de Yahveh. Así dice el Señor Yahveh: Por haber prodigado tu bronce y descubierto tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todas tus abominables basuras, por la sangre de tus hijos que les has dado, por esto he aquí que yo voy a reunir a todos los amantes a quienes complaciste, a todos los que amaste y también a los que aborreciste; los voy a congregar de todas partes contra ti, y descubriré tu desnudez delante de ellos, para que vean toda tu desnudez. Voy a aplicarte el castigo de las mujeres adúlteras y de las que derraman sangre: te entregaré al furor y a los celos, te entregaré en sus manos, ellos arrasarán tu prostíbulo y demolerán tus alturas, te despojarán de tus vestidos, te arrancarán tus joyas y te dejarán completamente desnuda” (Ezequiel 16,35-39), y a lo largo del libro de Ezequiel se repite la misma idea en muchos otros textos.

Otro elemento que identifica la “Ramera” con Jerusalén, es que se la  señala como la gran ciudad donde el Señor fue crucificado: “Y sus cuerpos serán echados en las plazas de la gran ciudad, que espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.” (Apocalipsis 11,8).

Miguel: Muy interesante José, muchas gracias.

José: A tu orden, hermano.

NOTAS

[1] Hasta ahora ninguno de mis amigos evangélicos cercanos, familia incluida, me ha dicho que piensa que la Iglesia Católica es la “Ramera de Babilonia”. Inclusive, a aquellos que les he preguntado directamente me han respondido que no creen eso. Sin embargo es una creencia común entre las denominaciones evangélicas más anticatólicas y sobre todo en las sectas, como testigos de Jehová, adventistas y mormones, las cuales no se consideran comunidades eclesiales evangélicas.

Un ejemplo, lo tenemos de la mano de Ralph Woodrow, quien es un ministro evangélico que ganó gran notoriedad con su libro “Babilonia, Misterio Religioso”, en donde intentaba probar que la “Ramera de Babilonia” era la Iglesia Católica. El libro fue un best-seller que se tradujo a un sin número de idiomas. Sin embargo, después de un largo proceso de investigación histórica, él mismo encontró que sus fuentes eran imprecisas y fraudulentas, y se retractó en un nuevo libro titulado “The Babylon Conection?” en donde analiza y refuta su libro anterior y en el que baso sus fuentes, titulado “Las dos Babilonias” de Alexander Hislop.

Woodrow sigue siendo protestante, pero ha cambiado de punto de vista a este respecto y ya no afirma que la Iglesia Católica es “La Ramera”.

[2] He decidido colocar el texto bíblico del Apocalipsis que hace referencia a la Ramera, según la traducción de la Biblia de Jerusalén, para facilitar al lector la lectura en el caso de que no cuente con una Biblia a la mano.

[3] Las siete colinas sobre las que está ubicada la Roma antigua son: Palatino, Capitolino, Quirinal, Viminal, Esquilino, Celio y Aventino

[4] Estas colinas son: Escopus, Nob, Monte de la Destrucción, Monte Sión, la colina situada al suroeste también llamada de este monte Sión, Monte Ofel y la Roca

[5] Woodrow en su libro “The Babylon Conection?” también se percata de que este argumento es falaz, y explica:

 “«Misterio Babilonia» se describe como la que se encuentra en medio de las siete colinas, (Ap. 17,9). Hislop dice: «Para llamar a Roma la ciudad de las siete colinas, sus propios ciudadanos dieron esta descripción, para que se le llamase por su propio nombre» y así, «la Iglesia, la cual tiene su silla en la sede de las siete colinas de Roma, sería la más apropiada a ser llamada “Babilonia”». ……..En otro lado, Hislop describe al Papa como «el que se sienta en la silla de las siete colinas de Roma».

Pero en la colina del Vaticano es donde está la silla del Papa, y su sede de la Iglesia Católica Romana ¡y esta colina, no es una de las siete colinas de Roma! Este distrito no perteneció a la anciana Roma, tampoco fue incluida en los límites dentro de las murallas de la ciudad, construidas por el Emperador Aureliano. El Diccionario Bíblico de Harper (Harper’s Bible Dictionary) incluye un mapa confirmando este punto. Las siete colinas donde Roma fue construida son estas: Las colinas Palantine, Capitoline, Quirinal, Aventine, Caelian, Esquiline, y la Viminal. La colina del Vaticano al otro lado del Tíber hacia el oeste, no es una de las siete.

Se debería agregar también, que el termino que actualmente usa esta profecía es: “siete montañas”. Las siete colinas difícilmente calificarían como montañas, todas ellas tienen una mínima elevación. La más alta es Quirinal con 226 pies arriba del nivel del mar. La Iglesia de San Pedro por si sola – solamente el edificio, es casi lo doble que esto. Yo puedo atestiguar acerca de su altura, ya que yo mismo subí las escaleras entre lo interior, y la cubierta de la cúpula en 1978. Esto es 434 pies desde el primer piso hasta la cruz de arriba…”

[6] Ralph Woodrow también reconoce esto en “Babylon Conection?”:

“La llamada ramera «Misterio Babilonia» esta «vestida de púrpura y de escarlata»(Ap. 17,4). Algunos tienen la tendencia de conectar inmediatamente estos colores con las brillantes y muy decoradas vestiduras vestidas por el Papa, y otros dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica Romana. Pero, de nuevo estos colores no dan un identificación exclusiva..

Purpura y escarlata fue usado en las cortinas para el tabernáculo (éxodo 26,1, el velo del Templo (2 Crónicas 3,14), y prendas que vistieron los sacerdotes del Viejo Testamento (Éxodos 28,6.8.15). Lidia una conversa al cristianismo, era vendedora de purpura (Hechos 16,14). Proverbios menciona la familia de una “Mujer Virtuosa” que vestía en purpura (Prov. 31,22). Daniel – ciertamente, no comprometedor de las maneras mundanas – fue honorado y vestido en purpura (Daniel 5,19).”

Autor: José Miguel Arráiz

Entradas Relacionadas

El Papa y el Anticristo

El Papa y el Anticristo

Siempre Fiel. Cada vez que voy a la papelería de la esquina me encuentro con dos cosas. El pelotón de niños que esperan una golosina del padre y la última duda de la señora de la papelería. La primera es fácil solucionar, pero la segunda a veces... "Es que mi cuñada,...

Daniel Sapia No Dice la Verdad – Documentación

Daniel Sapia No Dice la Verdad – Documentación

Constitución Dogmática Sobre la Iglesia de Cristo Pastor Aeternus Capítulo IV: Sobre el Magisterio Infalible del Romano Pontífice Aquel primado apostólico que el Romano Pontífice posee sobre toda la Iglesia como sucesor de Pedro, príncipe de los apóstoles, incluye...

Daniel Sapia No Dice la Verdad  Parte III

Daniel Sapia No Dice la Verdad Parte III

Ataques al Carisma Petrino.  Ubi Petrus, Ibi Ecclesia (Donde Pedro está, allí está la Iglesia) -- San Ambrosio, Obispo de Milán (ca. 382 A.D.) Los siguientes pasajes, extraídos por Sapia de la obra anticatólica de Dave Hunt "A Woman Rides the Beast" ("Una Mujer...