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Nuestro camino a Casa

Larry y Joetta Lewis

Mi padre es un pastor retirado de las Asambleas de Dios. Mis padres tenían una profundo y permanente amor por Jesús Cristo. Sus vidas expresaban lo que Cristo fue.

Recuerdo mucho haber sido despertado en la mitad de la noche por el sonido de sus oraciones. Orando por cada persona en su Iglesia. Sin embargo, mis padres nunca hablaron en términos derogatorios sobre nadie, incluyendo católicos, pero muchos de los ministros con los que tuve contacto no fueron tan generosos. Escuché a más de un predicador exponer sobre el demonio del Catolicismo. Muchos aseguraban que la Iglesia Católica era la gran ramera de Babilonia y el Papa el Anticristo. Yo estaba en mis “treinta” y era un  Ministro Metodista ordenado antes de encontrar a mi primera monja: Hermana Mónica María. Joetta había enseñado con ella en la Ursuline Academy en Dallas, Texas. Fue a través de la hermana Mónica María que Joetta experimentó un encuentro dinámico con el Espíritu Santo. Para mi sorpresa yo descubrí que la hermana era verdaderamente una mujer de Dios. Mi corazón se encendía solo con estar en su presencia. Ella era totalmente lo opuesto a todo lo que me había imaginado como debían ser las monjas.

Mi primer contacto con un sacerdote fue dos años atrás. Mientras trabajaba en mi Doctorado en el Oral Roberts University yo conocí al padre Amalor Vima de la India. Como compañeros de clase estuvimos una buena cantidad de tiempo juntos y llegamos a ser íntimos amigos. Fue en este ambiente que algo sucedió que revolucionaria mi vida para siempre. Durante un momento de reflexión en una de nuestras sesiones, Selmar Ouavo, un Obispo Metodista de Brasil, se paró y dijo: “En mi país, como protestante, soy la minoría. Desafortunadamente, hay mucha animosidad entre mi iglesia y la Iglesia Católica. Mucha de mi gente está llena de odio hacia todos los católicos. Sin embargo aquí, el Padre Vima es minoría y no he visto nada en su vida mas que el amor por Jesús”. Con lágrimas rodando por su cara él dijo: “Padre Vima quiero que me perdone”

Yo vi a esos dos hombres de Dios abrazados. No había un ojo seco en la habitación. En ese pequeño momento mi mente empezó a ver una nueva posibilidad –Protestantes y Católicos de todo el mundo unidos, abrazados en el amor, y caídos sobre sus rodillas en oración.

En este simple acto, Selmar Ouavo, nos retó a todos nosotros para llegar a ser Ministros de Reconciliación. Mis pensamientos corrieron de prisa. “Imagina qué podría hacer el Espíritu Santo si Católicos y Protestantes fueran uno” Las palabras de Jesús relampaguearon en mi mente, “Si tu estás ofreciendo tu ofrenda al altar y recuerdas que tu hermano tiene algo en contra tuya, deja tu ofrenda en frente del altar. Primero anda y reconcíliate con tu hermano; luego, ven y ofrece tu ofrenda (Mat. 5, 23-24). Mientras yo veía la escena descubierta  podía casi escuchar a Jesús orando: “Permite que todos ellos sean uno, Padre…para que el mundo sepa que tu me has enviado” (Juan 17,21) Yo supe en ese momento que debía ser un Ministro de Reconciliación.

Años anteriores Joetta y yo habíamos pastoreado La Iglesia Bautista del Sur en Tulsa, Oklahoma. Después del servicio una mujer se acercó a Joetta y le preguntó si ella podía orar por su hija, Regan. Ella, sin embargo, no quiso divulgar la necesidad especifica de la oración. Joetta le aseguró que no era necesario conocer la necesidad porque el Espíritu Santo podía interceder por Regan. Todo el año siguiente, Joetta oró fielmente por una joven dama que no conocía.

En este tiempo, Joetta estaba trabajando como escritora técnica para Thrifty Rent-a-Car. Un día, su jefe le informa que había contratado a una nueva entrenadora de Software y que la iban a poner en una oficina frente a Joetta. Le pidieron a Joetta que la hiciera sentirse bienvenida y mostrarle los alrededores. Cuando la nueva entrenadora llegó se presentó a sí misma como Regan. Para la sorpresa de Joetta,  esta era la joven dama por la que ella había estado orando por todos aquellos meses! Dios estaba definitivamente sobre algo. Joetta y Regan trabajaron como asociadas los próximos siete años. Sin embargo,  nunca sociabilizaron fuera del lugar de trabajo,  pero empezaron a desarrollar una relación cercana.

Un día en 1995, Regan compartió que ella y su esposo estaban teniendo problemas en su matrimonio. Kelvin era un católico romano y ella era Bautista del Sur. Por muchos años Regan asistía a la Iglesia Católica con Kelvin y sin embargo él no se sentía confortable en la Iglesia Bautista al cual asistía con Regan en ocasiones especiales. Este arreglo funcionó hasta que tuvieron hijos y se dieron cuenta cuan fuertemente se sentían sobre cómo sus hijos debían ser criados.

Para el disgusto de Regan, Kelvin estaba firme sobre bautizar y criar sus hijos en la Iglesia Católica. Ellos tenían un desavenencia cuando Regan buscó el consejo de Joetta..

Joetta le dijo a Regan que una casa dividida no puede sostenerse, y que era esencial que ellos estuvieran en una iglesia juntos. Joetta le sugirió que si su esposo no iría a la Iglesia con ella, ella iría a la Iglesia con él. Dios bendeciría su matrimonio si Regan se sometía a la autoridad espiritual de su esposo. Joetta informó a Regan de algunas clases dadas por la Iglesia Católica a la que ella podía asistir, sin obligación, para aprender sobre la fe Católica. Joetta le dijo: “ Si yo fuera tu, me gustaría saber qué van a aprender mis hijos, de tal forma así yo podría combatir cualquier enseñanza incorrecta”. Para que Regan tuviera paz mental, Joetta le dijo, “  asiste al programa, tráeme todo el material, y yo se lo daré a Larry y así él lo podrá revisar y ver si es conforme a la Biblia.”.

Yo nunca presté atención al material que Regan le llevó a Joetta, excepto por dos cosas. Una fue un artículo de un periodista luterano discutiendo las apariciones marianas. El autor del artículo le había hablado a la Iglesia de Regan y les contó cómo la Madre de Dios se había estado apareciendo a 6 niños diariamente desde 1981. Regan estaba muy intrigada y leyó todo lo que caía en sus manos. La segunda cosa que ella nos dió fue un cassette de una mujer que había sido milagrosamente sanada en el lugar de la aparición. Esta mujer, a lo mejor una cristiana nominal, estaba tan impactada por la experiencia que entregó su vida al servicio de Cristo. Yo tomé estos artículos y empecé a botarlos.

En lugar de ello, por un capricho, los atasqué en un cajón.

Una semana antes del 25 de Mayo de 1996, Regan le dijo a Joetta que iba a asistir a una Conferencia Mariana en Wichita, Kansas. Ella estaba realmente emocionada porque tanto el autor del artículo como la mujer que había sido sanada eran expositores  programados. Regan, sin embargo, estaba molesta por una oración que había recibido en el material de la pre-conferencia y que supuestamente debía ser rezada en la conferencia. “Me gustaría”,  le dijo a Joetta, “que tú y Larry lo vieran y me digan qué piensan”. Cuando Joetta leyó la oración, toda clase de banderas rojas se levantaron. En casi un estado de pánico ella me entregó la oración. Esta era la Consagración al Corazón Inmaculado de María. Cuando yo empecé a leer la oración el cabello del cuello se me erizó. “Inmaculado Corazón de María, yo te consagro mi cuerpo y mi alma ….”  paré a mitad de la oración. La rabia llenó mi corazón. ¡Esta oración es demoníaca!  dije: “tú no das tu alma  a ninguno solo a Jesús. Dile a Regan que ella puede ir a la Conferencia pero cualquier cosa que  haga que no ore esa oración!  Dentro de 3 días algo profundo dentro de mi espíritu me dijo que yo había cometido un error terrible. Mi alma se inundó de  remordimientos por lo que había dicho.

Decidí llevarle una copia de la oración al Padre Vima “No entiendo esta oración”  dije: “cómo en el mundo puedes tu darte a ti mismo a María en esta forma?” Con una chispa en sus ojos el padre Vima dulcemente me dijo: “Larry, alguna vez has sostenido a Joetta en tus brazos y le has dicho:” Te amo, te adoro, yo venero el piso que tu caminas?” “Si” contesté cautelosamente. “La has mirado amorosamente a los ojos y le has asegurado tu completo amor y devoción? Le has dicho palabras como, “ Soy completamente tuyo ahora y para siempre?” “Todo lo que soy y todo lo que espero ser te lo debo a ti?” Yo estaba empezando a entender este punto. “ Si ” admitía “yo he usado exactamente esas palabras”.

“Los Católicos”, el continuó, “nunca le diríamos a María: ‘Te adoramos’. Nosotros la veneramos. La honramos. Pero, nunca podríamos decir ‘te adoramos’ porque la adoración está reservada solo a Dios. Esto es algo que solo le damos a Jesús. Nosotros lo adoramos. El es el Rey de Reyes y Señor de Señores, y no hay nadie igual a El. Nosotros creemos que Maria, como Madre de Dios, nos ama y nos cuida. Lo que decimos en la oración es: ‘ Todo lo mío, yo lo coloco en tus manos y te pido que me lleves a tu hijo, Jesús’ . “María siempre nos conduce hacia Jesús “.

Cuando escuché al Padre Vima empecé a comprender lo equivocado que yo había estado. Dos emociones me envolvieron simultáneamente: vergüenza y júbilo. Vergüenza por mi rápida determinación y jubiloso por las posibilidades que se me estaban abriendo.

Me fui a casa y encontré el periódico Mariano. Lo había colocado en un cajón de mi tocador y empecé a leerlo. Mientras leía lo que se reportaba que María decía me llamó la atención sobre lo bíblicamente basados que eran sus mensajes: ORACIÓN, ARREPENTIMIENTO, AYUNO, CONVERSIÓN DE TU VIDA A CRISTO. Este no era obviamente el trabajo de Satanás. Yo me maravillaba mucho: ‘Podría ser esto la Madre de Dios?’ Si fuera así, lo que había dicho era importante y digno de nuestra consideración. Una de sus más frecuentes afirmaciones era algo confuso: “Recen el Rosario todos los días” Joetta y yo no sabíamos nada acerca del Rosario. Quizás era el momento de descubrir que esta oración estaba por todas partes.

Como Regan asistiría a la Conferencia Mariana, Joetta le dio algo de dinero para comprar un Rosario. Su relación se volvió tirante y emocionalmente cargada por María, y Joetta sintió que si ella le permitía a Regan mostrarle cómo contar las hileras del Rosario, esto por lo menos las mantendría dialogando. Cuando Regan le dio a Joetta su Rosario, ella dijo: “Es grandioso que el hombre que confeccionó este Rosario vive justo a las afueras de Tulsa, en Claremore, Oklahoma. Si tienes algún problema con el Rosario , está garantizado” .

Cuanto más miraba Joetta  su Rosario, menos le gustaba la pieza del centro. “Esto parece un ídolo. Creo que llamaré a Rosarios Dos Corazones y veré si ellos me lo pueden cambiar por algún otro”

“Puede venir” la voz en la otra línea le dijo, “ El trabajo de Bob está garantizado. Y él estará feliz de reemplazárselo con algo que le guste”. Cuando llegamos, la esposa de Bob, Johanna le preguntó a Joetta qué estaba mal con el Rosario “Es la pieza del centro” Joetta le dijo, “no me gusta la pieza del centro” Johanna la miró extrañada, “ qué es lo que no te gusta?” “Bueno, este parece tan, tu sabes, católico!”

“El Rosario”, Johanna sonrió, “es Católico!” Mientras Joetta miraba las piezas de centro Bob me estaba contando qué les pasó a ellos en una peregrinación a un lugar de aparición en Europa. Yo le grité a Joetta, “Ven aquí y escucha esto. No vas a creer esta historia!” Ellos eran los primeros católicos con los que habíamos pasado algún tiempo, después de la hermana Mónica María y el Padre Vima.

Bob compartió con nosotros cómo Dios a través de María transformó sus vidas. Mientras él contaba su historia, lágrimas rodaban por su cara. El dijo que no había parado de llorar desde que había regresado de su peregrinación. Con sus palabras, su corazón “se ablandó”. Cuando estuvieron de regreso Bob   renunció a su trabajo en Amoco. El era un técnico laboratorista y había estado en la compañía por más de 21 años. No muy lejos de esto, Johanna renunció a su trabajo en el Tulsa University. Dios los estaba llamando a una obediencia completa y dependencia de El.

Durante este tiempo, Bob encontró una monja quien le mostró cómo hacer Rosarios. Bob decidió hacer 2 Rosarios: uno para agradecerle a María por guiarlo hasta Jesús y otro para agradecerle a Jesús por salvar su alma. El resto es historia. Todos los Rosarios de Bob son amorosamente hechos a mano. El mira cada cuenta como una oración enviada a María para convertir y atraer almas a Jesús. Mi conversión y la de Joetta son el resultado directo de aquellas oraciones.

Después de nuestro encuentro con Bob y Johanna, yo estaba emocionalmente sacudido. Mientras manejamos a casa ninguno de los dos dijo una palabra. Fue como si los dos hubiéramos experimentado una epifanía. No lo puedo explicar. Yo me sentía como si hubiera estado en la presencia de Jesús. Como no quería ir directo a casa me desvié hacia Taco Bueno para conseguir algo para tomar. Cuando nos sentamos, mirándonos el uno al otro,  las lágrimas empezaron a rodar sobre nuestras caras. ¿Qué nos estaba pasando? ¿Qué estaba Dios pidiendo de nosotros?

Nuestras vidas estaban literalmente siendo empujadas hacia la Iglesia Católica. Regan nos había presentado a los propietarios de la Librería Católica local , por lo que decidimos ir allá por más información. Lee y Anita amorosamente nos dieron la bienvenida y nos señalaron lo que exactamente necesitábamos. Cuando calculamos nuestro Impuesto a la Renta al final del año, descubrimos que habíamos gastado más de $5,000 dólares en libros, cassettes, videos, y otros materiales en busca de verdades espirituales! No era suficiente. Estábamos en la Tienda de Lee tres o cuatro veces al día. “Estamos aquí por nuestros útiles católicos” Lee y Anita solo podían reír y recomendarnos otro libro, cassette o video. Esto era como una adicción que no podíamos satisfacer. Una pregunta solo nos dirigía hacia otra y otra. Esta fue una experiencia maravillosa.

Empezamos a ir a dormir tarde y a despertarnos temprano tratando de repletarnos mucho leyendo lo mas  posible durante el día. Decidimos maximizar nuestro tiempo. Empecé a dejar a Joetta a su trabajo y a recogerla para así poder leer en voz alta hiendo y viniendo. La recogería a la hora del lonche, poner un par de sillas de jardín y bandejas de TV en la maletera y manejar al parque para así poder leer sin interrupciones. Tomamos turnos – uno podía comer mientras el otro leía en voz alta. Lo hicimos todo juntos. Dios estaba graciosamente hablándonos a los dos juntos. Atrayéndonos al mismo paso profundamente dentro de él mismo.

Leímos el Catecismo de tapa a tapa. El Catecismo es el más grande trabajo teológico sistemático que hemos leído. Respuestas a largas búsquedas después de preguntas nos llegaban como lluvia torrencial.

Recuerdo un sábado por la mañana en particular. Ambos nos despertamos a las 4 de la mañana. Nos sentamos en la cama con la Biblia en una mano y el Catecismo en la otra. Yo dije: “Joetta, escucha esto. Esto es fantástico. Esto trae todo en enfoque!” Antes de que yo termine, Joetta me interrumpe y dice, “Larry, espera, espera. Escucha esto!” Ella entonces leyó de una sección diferente del Catecismo. Leíamos versículos de la Escritura probados, íbamos a los escritos de los Padres de la Iglesia Primitiva y luego revisábamos  un comentario. Antes de que nos diéramos cuenta, era la una de la tarde! éramos como esponjas. Ediciones tales como la presencia real de Cristo en el pan y en el vino, el rol de María en la Iglesia, oraciones a los santos, Escritura y Tradición como autoridad vs. Sola Scriptura, Autoridad Papal, Purgatorio y Salvación como un proceso vs. Salvación como un trabajo completo, empezamos a ver una nueva luz. Fue como encontrar todas las piezas perdidas en un gran rompecabezas teológico. El dibujo completo se empezaba a ver claro.

El Señor nos estaba conduciendo por dos caminos simultáneamente: uno intelectual y el otro emocional. Habíamos estado rezando el Rosario, estacionándonos en el sofá de Bob y Johanna, preguntando pregunta tras pregunta acerca de la Doctrina Católica, tradición y cultura. Le pedimos al Señor que nos revele algo si El nos estaba conduciendo a la Iglesia Católica, porque nada de esto nos daba ningún sentido. Habíamos estado toda nuestra vida en Iglesias Protestantes y estuvimos bastantes contentos en nuestro ministerio. Necesitábamos desesperadamente saber acerca de la Iglesia a la cual Dios nos estaba llamando, por lo que tres cortas semanas antes de nuestra conversión yo oré esta oración
“Padre, si tu nos estás arrastrando hacia la Iglesia Católica, quiero una señal, y la quiero grande”.

Varios días más tarde, estábamos regresando a casa de un viaje corto a Dallas. Vimos el más grande y vívido sol que nadie haya visto. Este fue de horizonte a horizonte y parecía que estábamos manejando hacia esto. Un indescriptible orden de colores – naranja, rojo, rosado. Esto fue magnífico, tanto que nuestro joven nieto que estaba durmiendo atrás se sentó y dijo: “Abuelo, Abuelo, tú ves eso? No es hermoso?” pudimos mirarlo directamente tan brillante como era.

Cuando el Sol bajó pusimos un cassette del Dr. Scott Hahn y continuamos hacia Oklahoma City. Cuando miré el cielo oscuro oré otra vez silenciosamente, “Oh Dios si tú nos estás arrastrando hacia la Iglesia Católica, danos una señal y por favor hazla grande!”

Al mismo tiempo, sin yo saberlo, Joetta estaba mirando fijamente la ventana del pasajero y silenciosamente orando: “Bendita Madre, si tú eres real, necesitamos saberlo sin ninguna duda” De repente, escuché a Joetta decir con voz entrecortada: “Oh mi, Larry, Larry, mira!” Cuando miré a la derecha vi lo que parecía una cadena de estrellas cayendo en cámara lenta en ángulo hacia abajo de derecha a izquierda. Justo antes que las estrellas tocaran el horizonte, salían disparadas hacia arriba y luego caían hacia abajo hacia la tierra otra vez cayendo derecho en el centro de la autopista. Usualmente una estrella fugaz se tira hacia abajo y se mueve tan rápidamente que no tienes tiempo de decirle a nadie. Nos quedamos sin palabras, porque ambos lo vimos! Finalmente Joetta rompió el silencio: “Vistes eso, no es así?” Ambos estábamos visiblemente conmovidos.

Puse un cassette de una cantante católica Dana en el cual ella canta sobre el Rosario, y por la siguiente hora y treinta minutos oramos el Rosario con ella. Terminamos justo cuando llegamos a la salida de la carretera que nos lleva hacia nuestra rectoría. Cuando volteamos en el freeway y nos dirigíamos sobre una pequeña colina, allí, posada en la carretera en frente de nosotros estaba la más enorme hermosa luna que alguna vez hayamos visto. Como el atardecer, esta parecía literalmente estar sentada en la mitad de la carretera y extenderse tan alto en el cielo como podría el cielo. Por dos y media millas lo observamos en completo silencio.

Cuando volteamos a nuestra vía de acceso, la luna desapareció. “Joetta, qué te recuerda todo esto? “Apocalipsis Capítulo 12” ella dijo: “una gran y maravillosa señal apareció en el cielo: una mujer cerca del sol, con la luna debajo de sus pies y una corona de 12 estrellas sobre su cabeza”. Hasta ese momento supimos que no solo el Espíritu Santo nos estaba llevando a la Iglesia Católica, sino que Maria estaba dirigiendo el camino.

Dos meses más tarde Joetta y yo nos arrodillamos en una pequeña Capilla de la Universidad del Campus Tulsa y oramos la Consagración al Corazón Inmaculado de María. Nuestro amor por ella es sin límites. Yo tenía miedo que ella pudiera de alguna manera alejarme de mi amor a Jesús, pero lo que he encontrado es que mi amor por Cristo ha profundizado más allá de la medida. Verdaderamente nuestra copa rebosa!

El 12 de Setiembre de 1997  entregué mis papeles de ordenación al Obispo Bruce Blake de la Iglesia Metodista Unida. Al hacer esto  abandoné 30 años de Ministro Protestante para convertirme en Católico. Para muchos de mis colegas este fue un horrible error, pero para Joetta y para mi fue: “MI REGRESO A CASA”.

En Enero hicimos una peregrinación a Roma para simbolizar nuestro deseo de colocarnos bajo la autoridad del Papa Juan Pablo II y la Iglesia Católica.  En Marzo, Joetta y yo hicimos una peregrinación a un lugar Mariano en el Este de Europa para agradecerle a la Bendita Madre de traernos dentro de la Iglesia. Ahora estamos esperando con gran anticipación para ser recibidos en completa comunión en la Iglesia Católica esta próxima Vigilia Pascual. Esta será la culminación de 23 meses de odisea que transformó nuestras vidas. Gracias María por querernos en casa.

(Larry Lewis es Master en Divinidad del Phillips Theological Seminary y es un  candidato a Doctor en el Oral Roberts University donde su investigación se basa en apologética Católica. Los Lewis tienen tres hijas casadas y cinco nietos.)

Autor: Larry y Joetta Lewis

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