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Eres amado

Dios te ama

Es importante que sepas que eres amado, porque la pornografía es una respuesta a una realidad básica: las relaciones son difíciles, pero la gratificación es fácil. La pornografía funciona haciendo que te sientas conectado con la gente de la pantalla. Crea una relación falsa que no requiere ningún trabajo, ningún compromiso, ninguno de los sacrificios que uno tiene que hacer para estar conectado a una persona en la vida real. Por lo tanto, cuando te sientes solo o aislado o sin amor, la pornografía puede  sujetar fuertemente tu corazón.

El primer paso para vencer la pornografía es tomar una decisión: elegir las relaciones verdaderas en vez de las falsas. Se necesita mucho valor para tomar esta decisión y mantenerse firme, pero no necesitas empezar de cero. Dios tiene un plan para tu felicidad que incluye un corazón puro, amor auténtico, fuerza verdadera y control de sí mismo. «Dios es amor» (1 Juan 4, 8), y él quiere que experimentes su amor por ti en esta vida y por toda la eternidad. Dios envió a su hijo, Jesucristo, para darte la gracia de liberarte de los malos hábitos y elegir una vida de discipulado.  Porque Dios te ama y quiere que seas feliz.

Hay un desafío delante de ti. ¿Te preocupas por ti mismo tanto como Dios se preocupa por ti? ¿Puedes amarte lo suficiente como para querer lo mejor para tu vida, y tomar medidas valientes para alcanzarlo?

Tomar esta decisión comienza con obtener la información que necesitas para entender por qué la pornografía tiene tal dominio fuerte sobre ti. No tengas miedo de aprender la verdad: Jesús prometió que te hará libre.

Tu cerebro aprendió a necesitar la pornografía

Dios creó el cerebro humano con la maravillosa capacidad de aprender, pero el cerebro no discrimina. Puede dejar entrar las cosas buenas y aprender buenos hábitos (virtudes), y puede dejar entrar cosas malas y desarrollar malos hábitos (vicios).
Cuando una persona utiliza la pornografía, el cerebro recibe muchas cosas:

  • La excitación física y emocional alimenta el «centro del placer» del cerebro con químicos que dan una sensación de paz y bienestar a todo el cuerpo. Con el tiempo el cerebro aprende a buscar esta excitación y el placer, y supone que ver pornografía es la forma más rápida de conseguirlo.
  • Las sensaciones placenteras calman las necesidades y heridas emocionales. El cerebro aprende a buscar el estímulo de la pornografía cuando estás bajo estrés, cuando te sientes herido o solo, o cuando pasas por emociones difíciles.
 

SUGERENCIA ANTIPORNO PARA TU VIDA Nº 1

Mantén las computadoras portátiles en las zonas comunes de tu casa, y no lleves las tabletas y los teléfonos a tu dormitorio

 

 

  • La parte del cerebro involucrada en la fabricación de memorias recuerda un montón de detalles externos de los cuales probablemente no te das cuenta. Después, las cosas aparentemente inocentes en el medio ambiente pueden llegar a ser factores desencadenantes que provocan que comiences a pensar en  la pornografía de nuevo.

SUGERENCIA ANTIPORNO PARA TU VIDA Nº 2

Evita el Internet cuando te sientas solo, aburrido, o molesto.

 

Para muchos hombres que están encadenados a la pornografía, este proceso de aprender a necesitarla comenzó temprano en la vida, muy a menudo en los años de pre-adolescencia. La primera experiencia puede hacer sentir muchas emociones: curiosidad, excitación y vergüenza, todo al mismo tiempo. A menudo esta primera exposición sucede por accidente, un clic en un enlace o la búsqueda de una revista, pero el niño se siente culpable aun cuando no era su culpa.  La vergüenza y la culpabilidad hace que volver a la pornografía sea aún más atractivo, porque mirar la pornografía parece calmar los sentimientos de vergüenza, al menos por un tiempo breve.

Cuando se aprende a buscar la pornografía en aras del placer y el consuelo, las cosas se complican.  Tu cerebro se acostumbra rápidamente al nivel de placer que se deriva de la pornografía, lo que requiere un «estímulo» más fuerte para alcanzar la misma altura. Tendrás que mirar pornografía con más frecuencia o en situaciones más riesgosas, o empezar a ver las imágenes más extremas.

Mientras tanto, la tensión no ha desaparecido.  La pornografía no ha resuelto tus problemas, solo ha ayudado a evitar considerarlos durante un tiempo. Y, a menudo, los sentimientos de vergüenza sólo te aíslan aún más de la gente que amas, lo que aumenta tu sensación de soledad.

Si has desarrollado un hábito de usar la pornografía de esta manera, no sucedió de la noche a la mañana. Fue un proceso de aprendizaje y refuerzo. El uso de la pornografía ha causado cambios físicos en el cerebro, así como apegos emocionales y psicológicos que son difíciles de romper.  No podrás solucionar este problema simplemente con buenas intenciones. Tienes que «reconfigurar» tu cerebro y crear nuevas conexiones emocionales, sustituyendo los viejos hábitos por otros nuevos.

El proceso será difícil, y necesitará tiempo, paciencia y perseverancia, pero  puedes hacerlo.
Comienza cuando decides cultivar relaciones auténticas: con Dios, contigo mismo, y con los demás.

TÚ Y DIOS

Como hijo de Dios, creado a su imagen y semejanza, tu relación primera y más importante es la relación con el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.
La pornografía es una grave amenaza para esta relación ya que desvía tu atención, tu imaginación y tu afecto de Dios. La vergüenza hace que sea difícil confiar en que Dios te ama y estará contigo. También puede hacer que te sea difícil orar y aterrador ir a confesarte. Tratar de liberarse de la pornografía y no lograrlo es desalentador, y puede hacerte sentir que también Dios debe estar desilusionado de ti.
Pero una verdadera relación con Dios se basa en lo que Él piensa de ti, no al revés:

  • Dios Padre es rico en misericordia (Ef. 2, 4), y ha enviado a su Hijo unigénito para encontrarte, sanarte, y regresarte a casa.
  • El Hijo de Dios, Jesús, ha asumido una naturaleza humana real, y fue probado en todos los sentidos como tú (Heb. 4, 15). Él conoce tu debilidad y quiere ayudarte a superar el pecado y vivir una vida santa en obediencia a su Padre.
  • Aunque no sabemos pedir como es debido, el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar (Rom. 8, 26), y hará lo que no puedas hacer por tu cuenta.

Dios te está invitando a reconstruir tu relación, tu amistad con Él. Comienza ahora, dondequiera que estés, dirigiéndote a Él en la oración. Admita tus debilidades delante de él y pídele su misericordia y ayuda. Él te dará la gracia que necesitas para vencer la pornografía, pero hay que pedirla.
Tal vez ya hayas pedido esta gracia antes. Bueno, vuelve a pedirla. Luego, adquiera el hábito de pedirla todos los días. Tómate un tiempo para reflexionar cada noche en tus luchas y la necesidad de su gracia, y no te olvides de darle las gracias por tus éxitos, también. La tarde es también un buen momento para leer el Evangelio y conocer a Jesús como una persona real que es parte de tu vida. Presta atención a los relatos e historias de cómo él trataba a los pecadores y a los necesitados.

SUGERENCIA ANTIPORNO PARA TU VIDA Nº 3
Recuerda que los modelos y artistas del porno son víctimas. Se sienten atrapados por la pornografía como tú.

 

Como con cualquier relación, tu amistad con Dios tendrá altibajos. Tal vez has estado orando durante un largo tiempo y no veas ningún progreso. ¡No te desanimes! Dios te está invitando a confiar en Él más de que lo que confías en tu propia fuerza o buenas intenciones. Y cuando perseveras en la oración, incluso cuando no tengas ganas, aprendes a mirar tus relaciones no en términos de gratificación, la lección que has aprendido de la pornografía, sino como una cuestión de compromiso y sacrificio.

TÚ Y LA IGLESIA

Dios te llama individualmente por tu nombre, pero él no quiere que te aísles. Él quiere que seas parte de su Iglesia, que seas parte de una comunión con otros creyentes.

Gran parte de la gracia que Dios te quiere dar viene a través de la Iglesia, especialmente a través de los sacramentos. Dios también nos da el ministerio de sus sacerdotes, que son los modelos y los ministros que nos ayudan en el camino a la santidad. Si quieres vencer el pecado, es necesario desarrollar una relación más profunda con la Iglesia y aprovechar de los dones espirituales que ofrece la Iglesia:

SUGERENCIA ANTIPORNO PARA TU VIDA Nº 4
Instala un software de control con un filtro de Internet en todos los ordenadores y dispositivos móviles.

 

  • El sacramento de la confesión sana las heridas de nuestros pecados y nos permite empezar de nuevo. Ve a confesión confiado  en la misericordia de Dios, en vez de tener miedo a su juicio.
  • La Eucaristía nos une al sacrificio de Cristo en la cruz, y nos alimenta con un alimento espiritual. Ve a misa tan frecuente como sea posible, y recibe la comunión cuando sea apropiado.
  • La Iglesia en la tierra es una con la comunión de los santos en el cielo, y con las almas del purgatorio. Lee las vidas de los santos, especialmente los que fueron conocidos por la pureza del corazón, como San José, y los que luchaban para alcanzarla, como San Agustín. Pídeles que oren a Dios por ti.
  • Reza a la Virgen María, y pídele que ore por ti. Construyendo una relación con esta mujer maravillosa y santa puede ayudar a los hombres a no mirar a las mujeres como objetos sexuales, y puede ayudar a las mujeres a encontrar esa pureza del corazón que las abre a la voluntad de Dios. Reza el rosario para ayudarte a reflexionar sobre la vida de María y verla como un modelo del amor.
  • Considera pedirle a un sacerdote de confianza verte regularmente para la confesión, o incluso para pedirle dirección espiritual fuera del confesionario. Esto te puede ayudar a estar más consciente de la voluntad de Dios para ti, y a estar más atento de dónde vienen tus luchas y qué desencadena tus tentaciones.
  • Haz obras de penitencia y actos de sacrificio para entrenar a tu cuerpo a obedecer a tu mente y a poner tu atención en los demás, en lugar de en ti mismo. Esto puede implicar sacrificios corporales, como renunciar a un alimento o bebida favorita, así como actos de caridad que  ayudan a otras personas que lo necesitan.
  • Ora por todos aquellos que están atrapados por la pornografía: los que la fabrican, los que están en ella, y los que la usan. Pídele a Dios que dé su amor y su gracia a todos los que necesitan una salida.

TÚ Y TU CORAZÓN

Cuando estás tratando de crecer en santidad, un poco de autoconocimiento da fruto duradero. En tus encuentros con Dios y los santos en la oración, y al hablar con los sacerdotes y otros guías espirituales, puedes aprender mucho sobre ti mismo.
Se honesto contigo mismo sobre dónde puedes estar sufriendo, y sobre las necesidades que tienes, te ayudará a entender lo que uno estás buscando en realidad cuando te sientas tentado a ver pornografía.  No hay vergüenza en estar herido o en tener necesidades. Si muestras tus heridas a Dios, Él puede curarlas. Si eres honesto sobre tus necesidades, Dios puede indicarte la forma de satisfacerlas de manera saludable.
Todo esto es un objetivo a largo plazo que requiere perseverancia y estrategia. Aquí hay algunas cosas que puedes hacer para ayudarte a lo largo del camino:

  • Mira hacia atrás en tu vida y trata de recordar cómo empezaste con la pornografía y los momentos en que las cosas empeoraron. Trata de ver estos momentos en su contexto, y perdona al «joven tú» de las cosas que no eran tu culpa.
  • Mantén un diario y toma notas cada día sobre cómo te sientes, lo que está pasando, y cuándo estás tentado. Con el tiempo, es posible que puedas identificar a las personas o situaciones que desencadenan tus tentaciones.
  • Sé honesto contigo mismo acerca de las formas en que la pornografía ha afectado tu vida y tus relaciones. Si has tomado riesgos, o dañado a otras personas, escríbelo, y haz un compromiso consciente de no hacerlo de nuevo.
  • Piensa en los momentos en que has sido capaz de mantenerte alejado de la pornografía, y trata de recordar cómo te sentiste entonces. Reconozca los momentos de paz, libertad y alegría, y deja que ellos se conviertan en razones para seguir intentando.

TÚ Y LOS DEMÁS

El primer comentario que Dios hizo sobre el primer hombre que creó fue que no era bueno que estuviera solo (Gen.  2, 18). Estás hecho para las relaciones de amor, y las personas que Dios ha puesto en tu vida pueden ayudarte a a ser el hombre para lo cual Él te ha creado.

Puede ser intimidante pensar en confiarle a otras personas tu lucha contra la pornografía. Desde luego no es algo que todo el mundo necesita saber, o algo que todo el mundo puede manejar.  Pero compartir esta lucha con un amigo o amigos cercanos, o con un grupo de apoyo, puede ser de gran ayuda, especialmente si eres capaz de hablar con personas que saben cómo estás luchando porque ellos mismos ya han pasado por ello. Si aceptas correr el riesgo de ser honesto con los demás, tendrás la alegre sorpresa de la disposición de ellos a estar presentes cuando lo necesites.

SUGERENCIA ANTIPORNO
PARA TU VIDA Nº 5
Considera pedirle a un buen amigo, consejero o director espiritual
que sea parte de tu equipo de apoyo.

No es bueno luchar contra la pornografía solo.  Recuerda, ser imperfecto y herido no te hace indigno de ser amado. Necesitar la ayuda de los demás no es una debilidad, y no tiene que hacerte sentir vergüenza. De hecho, cuanto más puedes compartir tu vida con los demás en relaciones verdaderas, más fuerte serás.
Cuando hayas sido capaz de confiar en un amigo o un   mentor, ellos podrán ayudarte a largo plazo para mantener la concentración en evitar la pornografía y crear buenos hábitos. Debes utilizar un filtro de Internet (ver la parte posterior de este folleto para un ejemplo) que bloquea la pornografía en la computadora, y la mayoría de los programas te permiten configurar un mentor o un amigo como un «socio co-responsable». Él recibirá los informes de los sitios que ves, y algunos filtros incluso envían mensajes de texto cuando se está tratando de acceder a la pornografía. Esto te recuerda que no estás solo, y le da a tu «socio co-responsable» la capacidad de contactarte y ayudarte.
Ser consciente de las otras personas en tu vida será especialmente importante si estás en una relación. La utilización de la pornografía puede hacer daño a una relación con una novia o prometida, y puede ser devastadora para un matrimonio.

La pornografía cambiará la forma de ver a tu esposa o novia, y deformará tus expectativas de ella. Cuando fantaseas con mujeres como fuente de gratificación sexual y emocional, violas la confianza que ella ha puesto en ti, y no importa si era «solamente» una fantasía y no «en la vida real».  La vergüenza que esto implica te hace más reservado y menos honesto, y esto será un obstáculo en tu relación.

Hay que tomar en serio esta realidad:

  • Deja de decirte que la pornografía no perjudica a nadie. Cuando vayas a la confesión, dile al sacerdote si estás casado o en una relación con alguien, y admite que mediante el uso de la pornografía también le has sido infiel a ella.
  • Habla con tu sacerdote o consejero sobre si debes hablar con tu esposa o novia acerca de tu lucha, y si es así, cuál es la mejor manera de hacerlo.  Desarrolla una estrategia a largo plazo con tu consejero para responder a sus preguntas y reconstruir la confianza en tu relación.
  • Reconozca aquellos momentos en los que evitas hablar de cosas dolorosas con ella y estás tentado a dar lugar a la pornografía para consolarte. Aprenda a comunicarte de manera más honesta con ella acerca de tus emociones y necesidades, y a ser confiable y solidario con ella.

¡TEN ESPERANZA!

Hacer frente a la realidad de la pornografía y los efectos que ésta tiene sobre tu corazón y tus relaciones puede ser difícil. A veces se siente como si el cambio es imposible y es más fácil ni siquiera intentarlo.

Por supuesto, el cambio es difícil, pero el tipo de cambio del que estamos hablando es algo que Dios desea, y tenemos su palabra de que nada es imposible para Él (Lucas 1, 37). ¿Necesitarás mucha fuerza y ​​compromiso, tal vez más de lo que crees que tienes en este momento? Probablemente. ¿Dios lo sabe? Claro que sí.

Él ya tiene un plan para ayudarte a hacer lo que no puedes hacer por tu cuenta. La virtud de la esperanza hace que puedas confiar en el plan de Dios y confiar en su ayuda, incluso cuando no puedes ver el camino o caminar por tu cuenta.

¿Has oído el relato bíblico (Juan 8, 3-11) de los fariseos que trajeron una mujer a Jesús que había sido descubierta en el acto de adulterio? Ellos querían condenarla por este pecado sexual vergonzoso. En su lugar, él recordó a la multitud reunida en torno a que todos ellos eran pecadores, y que no tenían derecho a condenarse el uno al otro.

Luego se volvió hacia la mujer y pronunció palabras de un profundo amor:

«¿Nadie te ha condenado? Tampoco yo te condeno.
Sigue tu camino, y de ahora en adelante no peques más».
Juan 8, 10-11

Tienes en tus manos este librito porque alguien quería que escucharas a Jesús diciéndote estas palabras. Ahora tú tienes que tomar una decisión. Acepta el amor verdadero, elije las relaciones auténticas, y con la ayuda que viene de Dios, la Iglesia y los demás, empieza a caminar un nuevo camino hoy. Cambia tu vida, y no peques más.

“NO EXISTE MISERIA QUE PUEDA MEDIRSE CON MI MISERICORDIA.” —Jesús a Santa Faustina

LA CONFESIÓN ES EL PRIMER PASO.

TOMAR RESPONSABILIDAD ES EL SEGUNDO.

Confesarse de haber visto pornografía y de otros pecados sexuales en varias ocasiones puede ser desalentador, pero nuestro Padre misericordioso promete la victoria a los que luchan contra el pecado.

Fuente: Catholic Answners

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© 1997 Catholic Answers. Está prohibida la reproducción de este folleto en cualquier forma sin permiso de Catholic Answers por escrito.

Publicado en ApologeticaCatolica.org con permiso expreso y por escrito por Catholic Answers en colaboración con José Rivera-Santander y Alfredo Bayon Landa.

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Nihil Obstat:
Concluyo que este texto está sin errores doctrinales o morales.
Bernadeane Carr
Censor Librorum
July 30, 1997

lmprimatur:
Según el canon 827 §3 del Código del Derecho Canónico de 1983, permiso para publicar esta obra está otorgado por:
XRobert H. Brom
Obispo de San Diego
August 6, 1997

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